Por Leonardo Granadillo
17 septiembre, 2020

El hecho ocurre en Beirut, donde el restaurante lo cuidó, recuperó y rescató. Tras la explosión que dejó muy sentida a la ciudad, se ha convertido en símbolo de esperanza. “Estaba comiendo en Corniche cuando de repente algo entra, por unos minutos, el mundo volvió a ser hermoso”, comentó una clienta.

Al menos tres veces al día, según reseña The National, un gran pelícano blanco llamado Ovi camina poco a poco hasta un restaurante muy cercano al mar, exactamente ubicado en la zona de Corniche, en Beirut (Líbano). El animal suele dirigirse al local en busca de un refrigerio, lugar donde los dueños lo reciben con pescado fresco.

El animal fue encontrado agonizando en febrero, dentro de un país que no afronta un buen presente económico, menos aún tras la llegada del COVID-19 y que terminó de agudizarse luego de la explosión de 2750 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de la ciudad.

The National

Es por ello que los habitantes de la zona, han encontrado en este hermoso y simpático ejemplar un símbolo de esperanza, disfrutando su transitar hasta la entrada del inmueble.

“Se pavonea como una dama y come y controla a todos. Cuando no le gusta el pescado, lo tira al suelo”, indicó Ali Bazzi, cliente habitual, a The National.

190 personas (en las cifras que se manejan hasta el momento) murieron en la trágica explosión e intentando dejar atrás los malos momentos, este pelícano haciéndose viral ha robado unas cuantas sonrisas a los habitantes.

“Así que estaba comiendo con un par de amigos en Corniche cuando este tipo entra. Y durante unos minutos, el mundo volvió a ser hermoso. #Beirut, comentó la periodista Lin Noueihed vía twitter.

El animal fue encontrado el pasado invierno y ha sido cuidado por los dueños de Abou Mounir hasta su recuperación, esto también gracias a la ayuda de Lebanese Wildlife, un grupo que salva animales en Líbano. También ha tenido una participación importante Omar Al Aoud, joven de 17 años hijo del dueño del restaurante y apasionado defensor de los animales.

“Esta es la situación más ideal. Sería abusivo ponerlo en una jaula”, confesó Omar, pero no niega estar preocupado por su popularidad.

“Tengo sentimientos encontrados al respecto. No quiero que mucha gente lo sepa. No quiero que se estrese. Un cliente trató de abrir su pico a la fuerza para poner un pez en él. Tuve un pequeño problema con eso. Les dijimos que no lo acariciaran; no es un perro ni un gato. Entienden. Los pescadores lo aman y también lo alimentan. Todos aquí lo cuidan. Se ha convertido en el símbolo de este lugar”

Omar Al Aoud a The National

Esperan recuperarlo y que algún día vuelva a migrar a su hábitat natural.

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