Por Lucas Rodríguez
22 febrero, 2019

Luego de ocho años, la dueña de Laila ya se había rendido. La sorpresa se la llevó cuando la llamaron para decirle que su querida perrita estaba sana y bien alimentada.

Corría el 2009 cuando Sophia Hanson se despidió de sus dos perros, Blake y Laila, dando por hecho que a la mañana siguiente estarían en el mismo sector de su patio en el que los dejó la noche anterior. 

Para su horror, durante la noche los perros habían desaparecido. No había señales de que hubieran forzado alguna reja o cavado un agujero. Sophia y su marido sospecharon que quizás alguien los había robado, informó The Dodo

The Dodo

Sus miedos fueron confirmados luego de un año. Respondiendo a un anuncio en Graiglist, los Hanson llegaron a un rancho que ofrecía un perro muy parecido a su Blake. Hicieron creer a quienes lo tenían que venían a comprarlo, hasta que estuvieron seguros que era su perro.

Con Blake de regreso, sus esperanzas por hallar a Laila aumentaron. Pero los meses pasaron sin ninguna novedad. Las esperanzas comenzaron a disminuir. Ya al cuarto año sin señales de la perrita, dieron por hecho que no la verían más. 

The Dodo

En otra parte de la ciudad, una mujer llamada Janice Rackley notó que en un pedazo de bosque cerca de su casa, una perrita husmeaba la tierra. Estaba en los huesos y reaccionó con mucho miedo a los intentos de Janice por ayudarla. 

La mujer comenzó a llevar agua y comida al pedazo de bosque, los que eran recibidos con mucho agradecimiento por la perrita. Comenzó a ganar peso, al mismo tiempo que recuperar la confianza en las personas. 

The Dodo

Cuando ya se había ganado la confianza de la perrita salvaje, al punto de que se dejaba acariciar, Janice Rackley decidió intentar rescatarla. Tomó al animal en brazos y lo llevó con ella. Ni la mordieron ni atacaron: la perrita estaba feliz de ser rescatada. 

Janice la llevó al veterinario, donde descubrieron que tenían un chip con un número de contacto. Al otro lado de la línea, los Hanson escuchaban estupefactos: alguien había encontrado a su Laila. 

The dodo

Estacionado su auto en la entrada de la casa de Janice Rackley, Sophia Hanson llamó a su perrita. Esta tuvo un momento de duda, como si no creyera lo que escuchaba, para después lanzarse a los brazos de su dueña. 

The Dodo

Para disipar cualquier duda de que era Laila, el marido de Sophia la llamó por su sobrenombre, Scooby-Doo. Y Laila respondió, haciendo los ruiditos que solía hacer ocho años atrás al escuchar esas palabras. 

Lila volvió a su hogar, donde se reunió con su hermano Blake. Ambos perros ya son mayores. Viven tranquilos en su casa, donde son amados por unos dueños que siempre que los miran, agradecen la suerte que tuvieron de que alguien los hubiera encontrado. 

The Dodo

La bondad de los desconocidos sigue siendo una fuerza de bondad en el mundo.

 

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