Por Alejandro Basulto
15 enero, 2021

Ni la amputación le ha quitado su alegría y optimismo. Ahora corre feliz con su silla de ruedas gracias al cariño que ha recibido.

El pequeño Benji, a pesar de ser un can adorable y regalón, ha sufrido mucho en sus pocos años de vida. Debido a que este perro mestizo, mezcla de tibetan terrier, fue encontrado en Rumania en un basurero. Pero eso no era lo peor, debido a que estaba cerca de morir, ya que había recibido fuertes golpes que terminaron quebrando su columna. Afortunadamente, fue hallado justo a tiempo, ya que horas después posiblemente habría fallecido. Siendo posteriormente llevado a un centro veterinario, donde un especialista le realizó una doble amputación.

Philippa Esson / Facebook

Sin embargo, a pesar de todo el dolor y las desgracias que ha tenido soportar, “Benji”, como fue bautizado, no se rinde y nunca deja de sonreír. Aún después de haber sufrido tanto maltrato, sigue mostrándose amable con los seres humanos. Es un perrito cariñoso y alegre, que enseña que aunque las peores cosas ocurran, nunca hay que dejar de mirar hacia adelante y actuar con optimismo ante la vida.

Philippa Esson / Facebook

Ternura y resiliencia, que aunque tarde, tuvo se recompensa. Debido a que este can fue adoptado por la estadounidense, Philippa Esson, quien se ha preocupado de darle un hogar acogedor y seguro, donde pueda vivir felizmente. Y de hecho, incluso le compró una silla de ruedas, para que la ausencia de sus dos piernas amputadas no limite su capacidad para moverse y salir con ella a divertidos paseos.

Philippa Esson / Facebook

“Benji es un niño muy feliz y, en realidad, siempre está sonriendo. Es muy amigable y ama la vida sobre sus ruedas. Es difícil creer que lo golpearon casi hasta la muerte y luego lo arrojaron a la basura. Lo dejaron morir antes de ser rescatado por una organización benéfica que se aseguró de que tuviera una segunda oportunidad en la vida”.

– escribió Philippa Esson en su cuenta de Facebook

En la actualidad no hay foto en la que Benji no salga contento. Su vida hoy es pura alegría. Y no solo por su habitual e incorruptible optimismo, sino que más bien porque ahora está recibiendo los cuidados y el cariño que siempre quiso y mereció. Al perro más alegre del mundo le están dando sus días felices.

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