Apenas leyó la nota, rompió en llanto.

Todos sabemos que criar a un cachorro es una tarea muy difícil. Requiere mucho compromiso, tiempo, paciencia y comprensión, especialmente cuando se trata de perritos extremadamente inquietos y que dan la impresión de que jamás obedecerán… como Murphy, que hartó a su dueña con su comportamiento, pero que afortunadamente le devolvió el entusiasmo para seguir intentándolo.

Theresa Potratz es la madre humana de Murphy, un hermoso perrito.

Toda la vida tuvo mascotas y se encargó de educarlos de la mejor forma posible, por eso mismo, se sentía totalmente capacitada para enseñarle al nuevo integrante de la familia.

Theresa Potratz

Pero Murphy hizo las cosas bastante difíciles.

“Desde el momento en que lo llevé a casa, Murphy luchó con la comida y los juguetes”, le dijo Potratz a The Dodo. “Mordió y mordió a todos y todo a su alrededor”.

Y por más que insistió, no pudo lograr que el nuevo perrito cambiara su comportamiento. Sin embargo, el hábito del cachorro por morder cosas, pronto resultó ser más que un pequeño problema.

Theresa Potratz

Un día, alguna de todas las cosas que masticó se atoró en su tracto digestivo y tuvieron que llevarlo de urgencia al veterinario para someterlo a una cirugía y salvarle la vida.

Después de que se recuperó, el cachorro insistía en comer cosas que no debía… Así que como deducirán, los viajes al veterinario se volvieron parte de la rutina semanal de la familia. Y Potratz ya estaba perdiendo la paciencia. Estaba tan frustrada, que asumió que no podía criarlo sola y lo inscribió en cursos especiales para educarlo, pero no mejoró su actitud.

¡Ah! Y como resultado de la cirugía anterior, ahora Murphy debía ser alimentado con cada comida a mano durante toda su vida.

Theresa Potratz

Claramente toda esta situación no era culpa del cachorro. Él no tenía las intenciones de hacer rabiar a su familia, sólo que su personalidad era demasiado dispersa. Y pensar en esto ayudaba a toda la familia a calmar los ánimos.

Pero una noche, cuando las conductas terribles del perro parecían alcanzar su punto máximo, su dueña se derrumbó. Perdió la paciencia y estaba desconsolada.

Aunque al día siguiente, recibió el impulso que necesitaba…

Theresa Potratz

“Mientras estaba en el trabajo, una florista entró con un hermoso ramo de flores para mí”, contó Potratz. “Firmé por ellas, y cuando leí la tarjeta, comencé a llorar“.

Eran de parte de Murphy, su cachorro, y la nota decía:

“Lo siento, fui un mal cachorro. Seré un mejor perro, lo prometo”.

Con amor,

-Murphy

Inmediatamente Potratz supo que su esposo las había enviado en nombre del cachorro, pero de seguro que el gesto captó lo que estaba en el corazón del perro. “Era una forma de decir que saldremos de esto”, dijo la dueña.

Theresa Potratz

Y así sucedio. A partir de ese momento, Potratz no volvió a cuestionar su compromiso con su mascota. Ahora creció y se convirtió en un hermoso perro adulto que se comporta mucho más educado que en su juventud. Todo gracias a las constantes capacitaciones que recibió.

 

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