Por Monserrat Fuentes
22 enero, 2019

Piper y su dueña daban hogar temporal a cachorritos abandonados y uno de ellos fue muy especial para la perrita.

Los refugios le dan una segunda oportunidad a los perritos que son dejados por sus dueños o que nacen en las calles, pero no son un lugar permanente. Están allí de paso mientras se recuperan, ganan fuerza y encuentran a una familia. Dentro de los centros de rescates algunos canes forman amistad con otros perritos, pero tristemente son separados cuando llega el momento de la adopción.

Cuando el pequeño cachorro Charlie fue dejado en el refugio Liberty Humane Society en el 2015, se ganó el corazón de la voluntaria Kristina Helfer, quien lo llevó a su casa para poder cuidarlo mejor junto a su perra Piper.

Kristina Helfer
Kristina Helfer

Kristina actuó como hogar temporal mientras Charlie encontraba una familia, pero sin quererlo formó una gran amistad entre su perrita y el cachorro. “La conexión de Charlie con Piper fue inmediata”, dijo Helfer a The Dodo. “La segunda vez que se conocieron, Piper se convirtió en su madre”.

Con la ayuda de su pit bull, Kristina no tuvo problemas cuidando del pequeño. “Fue tan especial de ver”, dijo Helfer. “Hasta ese momento, Piper toleraba a nuestros cachorros en espera de hogar definitivo, pero no estaba realmente enamorada de ninguno de ellos. Charlie fue uno de los pocos bebés que Piper amaba. Hay algo sobre ese perro”, explicó la mujer.

Fue tan grande la conexión entre ambos, que inclusive Charlie intentaba obtener leche de Piper aunque esta no pudiera producirla.

Kristina Helfer

A medida que pasaban las semanas, el pequeño Charlie crecía junto a Piper. Era extrovertido, inteligente y, como todos los cachorros, muy juguetón. Piper ayudaba a calmarlo cuando estaba demasiado hiperactivo, pero ella también soportó una tonelada de sus travesuras de cachorro con la paciencia de una madre.

“A Charlie le encantaba abrazar y jugar con Piper, y también simplemente se sentaba sobre su cabeza constantemente“, dijo Helfer. “Él, literalmente, se acercaba a ella cuando ella estaba acostada y simplemente se sentaba sobre su cabeza. Lo hacía varias veces al día y su reacción fue como ‘Eh, está bien, lo que sea’ ”, agregó la voluntaria.

Después de un mes juntos, Charlie estaba listo para tener una familia definitiva, Piper lo ayudó a aprender a ir al baño y a pasear con corre. Pero era hora de partir y estar con gente que lo iba a cuidar como uno más de la familia.

Kristina Helfer

Kristina nunca perdió el contacto con los nuevos dueños de Charlie, por lo que pudo hacer que se reunieran años después.

“Tan pronto como se vieron, se notaba que sabían”, dijo Helfer. “Ellos claramente recordaban. Piper realmente quería correr y jugar con él y todo lo que Charlie quería hacer era lamerle la cara y la cabeza. Fue como si nunca se hubiesen separados”, recordó Helfer.

Kristina Helfer
Kristina Helfer

De seguro Piper y Charlie jamás se olvidarán el uno al otro. “Para Charlie, Piper era casi más una madre sustituta que una crianza temporal”, dijo Helfer. “Con lo cerca que estuvieron esos dos en solo un mes, no creo que alguna vez se olviden el uno del otro”

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