Por Macarena Faunes
1 julio, 2019

Kairi y Dino son inseparables. Te apuesto a que si tuvieras tu propio dinosaurio no saldrías de casa sin él.

Los animales se encariñan de tal manera con sus dueños que les duele su ausencia en casa. Son sus mejores amigos, por lo que no quieren estar no un segundo sin ellos. Pero alguien tiene que ir a trabajar para poner la comida en la mesa, por lo que las mascotas deben ingeniarse una forma de no extrañarlos, y algunas de estas sí que te parecerán divertidas.

Nicole Marie Wasieleski es la dueña de Kairi, una tierna perrita que adoptó en la Liga de Rescate de Animales de Iowa, refugio donde es voluntaria.

Facebook Nicole Marie Wasieleski.

Kairi había pasado por mucho durante sus 10 años. Sin previo aviso su primera familia la dejó en el recinto, generando una desconfianza por parte de ella hacia todas las personas que la cuidaban.

Facebook Nicole Marie Wasieleski.

Su nueva dueña quiso darle un objeto que diera seguridad en sí misma, por lo que la llevó a una tienda de mascotas a escoger su propio juguete. Nada más ni nada menos que un colorido dinosaurio al que llamó Dino, tal como contó Nicole a TheDodo.

Facebook Nicole Marie Wasieleski.

«Escogió este divertido dinosaurio rosa y nos reímos de eso. Seguimos intentando darle juguetes más normales, pero ella los ignoró y llevó al dinosaurio alrededor de la tienda y al registro». 

-Nicole Marie Wasieleski a The Dodo-

Dino tiene un valor de 17 dólares y está hecho en telas de colores rosado y azul.

Facebook Nicole Marie Wasieleski.

No se han separado en ningún momento desde entonces. Incluso, este peluche le ha servido para sobrellevar las crisis de ansiedad que genera estar lejos de Nicole.

«Desde entonces, ella lo ha estado llevando, jugando y acurrucándose. Estábamos muy preocupados porque ella ladraba y arañaba la perrera y no queríamos que se lastimara. Cuando Dino está con ella, está en silencio». 

-Nicole Marie Wasieleski a The Dodo-

Kairi se va adaptando a su nuevo hogar de a poco y no pierde oportunidad de agradecerle a la familia que la adoptó por darle una segunda oportunidad de vivir, en especial a Nicole, a quien con frecuencia le coloca una de sus grandes patas grises en el brazo.

A pesar del trauma que le dejó ser abandonada en un refugio, Kairi se dio otro chance de amar y ser amada por nuevos dueños, de ser feliz. No nos cabe duda que con la ayuda de Dino llegará muy lejos.

 

 

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