Por Alejandro Basulto
26 noviembre, 2020

Peggy, la can, halló al ave en mal estado, ante lo que alertó a su dueña, Julliette, para que la socorriera. Pájaro que hoy se comporta como si fuera su hijo perruno.

Mucho se ha destacado lo leales, cariñosos y amigables que son los perros con las personas. Por sobre todo con sus dueños, estos animales son amantes incondicionales, siempre dispuestos a recibir y a dar amor. Sin embargo, poco se ha hablado, o mucho menos, acerca de sus relaciones con otras especies. Como es el caso de la perrita Peggy y una adorable urraca que encontró abandonada y maltrecha cuando estaba en las afueras de la casa de sus humanos en Coomera, Queensland (Australia).

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Apenas la vio, en vez de molestarla o agredirle, decidió rápidamente alertar a su dueña, Juliette, de 45 años, para que le ayudara a socorrer a esta pobre ave. La pequeña urraca se encontraba herida y estaba sola, siendo muy probable, que sin la intervención de Peggy y Juliette, ella tuviera un triste destino. La actitud solidaria y amorosa de esta can con el maltrecho pájaro llamó la atención de su dueña, debido a que Peggy suele tenerle miedo a las urracas, pero con esta solo manifestaba preocupación y cariño.

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Finalmente, la mujer cogió al pájaro, y con ayuda de su compañero Reece, de 52 años, recurrieron a un especialista en vida silvestre quien les dio consejos para que cuidaran de la mejor manera a esta urraca hasta que recuperara su salud. Solo se necesitó una semana para que esta ave volviera estar en óptimas condiciones. Sin embargo, algo había cambiado en ella. Peggy la había tratado con tanto cariño, que esta ave empezó a verla como su igual.

Mientras que esta perrita, al mismo tiempo, parecía haber adoptado a este pájaro como su cachorro. Lo cuida, juega con él y lo mima cada vez que puede. Sin olvidar que cuando Reece interactúa con ella, esta urraca reacciona como si se tratara de un perrito. Ha sido adoptada por Peggy, can que incluso empezó a producir leche involuntariamente para su emplumado bebé. El amor y la cariñosa acogida, no solo sanaron a esta urraca, sino que también, la cambiaron, volviéndola tan sociable y juguetona como un perro.

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