Por Lucas Rodríguez
29 marzo, 2021

El cachorro de ocho meses se perdió luego de salir a jugar en un bosque de Lake Winola, Wyoming. Solo gracias al agudo olfato de su madre, pudieron dar con su paradero y comenzar a ayudarlo.

De entre las frases de la cultura popular que más se pueden aplicar a la realidad, sin duda que está la de que no hay nada en el mundo tan fuerte como el amor de una madre. En nuestras propias vidas, la mayoría de las veces fueron ellas las que demostraron el mayor apego a nosotros, así como las que siempre estuvieron dispuestas a ir un paso más allá para ayudarnos. Lo más curioso de esto, es que tener madres presentes y dedicadas a sus hijos, no es solo una cualidad de las personas. 

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En el resto de los mamíferos, las madres también son las que permanecen al lado de sus crías, ayudándolas hasta que consiguen ser autosuficientes y comenzar sus propias vidas adultas.

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No puede haber quedado mejor demostrado esto, que en la historia de una perrita golden retriever, residente de Lake Winola, Wyoming, Estados Unidos. Brandy es una cachorro golden de solo ocho meses de edad, lo que significa que ya tiene tamaño de perro adulto, pero sigue teniendo el desparpajo y falta de precaución, de un cachorro que está recién descubriendo el mundo. 

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Esto fue lo que la llevó a simplemente desaparecer una mañana. Su dueña, Nadia Delicati, intentó encontrarla por todas partes, pero no dio con ella.

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Lo que no estaba haciendo, y que fue lo que hizo la diferencia, fue prestar atención a la madre de Brandy, Bailey. La madre de la cachorra desaparecida estaba lista para salir, teniendo el rostro de olor de su cachorra en el hocico, listo para seguirlo. Al mismo tiempo, Nadie había avisado a las autoridades, quienes enviaron a especialistas equipados para ayudar a la cachorra, le encontraran en el estado que la encontraran. 

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Fue finalmente Bailey quien dio con su cachorra. Estaba atrapada bajo una roca. Podía respirar, pero no podía moverse.

Los rescatistas se pusieron manos a la obra de inmediato, logrando cavar en torno a la roca lo suficiente para sacar a la cachorra. Aun así, lo que más emocionó a todos fue ver a la madre de Brandy, cavando junto a ellos:

“Tuvimos que hacer el agujero un poco más grande, para poder meter a nuestro chico más pequeño, lo suficiente como para que su cabeza saliera. Corrió hacia su dueño. Sinceramente fue como una escena de una película”

–Teniente Nate Evans del cuerpo de bomberos de Lake Winola, para PA

Si se unen las fuerzas de rescatistas expertos, junto al ímpetu de una madre, todo puede resultar bien. 

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