Por Camilo Morales
9 octubre, 2020

En la localidad de Tunuyán, en el centro de Mendoza, Argentina, se vivió una desgarradora historia de amor canino, de esas que nos hacen brotar más de una lagrimita.

Es cierto que el cariño entre un perro y un humano puede llegar a niveles incondicionales. A través de Twitter se dio a conocer una de esas conmovedoras historias de amistad canina entre una dueña de un local y una perrita llamada Bianca. 

Pixabay

Eugenia Franco era la dueña de un histórico comercio de Tunuyán, en donde más de alguna vez recibió perritos para darles comida y cariño. Una de esas perritas era Bianca, quién un día cualquiera fue a visitar a Eugenia, su dueña, pero la mujer no abrió la tienda ese día, ni el siguiente, ni el siguiente.

Bianca pasó cuatro días frente a su tienda, esperando que Eugenia Franco abriera las persianas. Pero la mujer había fallecido en su casa, mientras leía un libro. 

Twitter @NIrrutia

Los vecinos cuentan que Bianca recibía a Eugenia Franco todos los días en su local y que salían a pasear unas cuadras. Pero el día de su muerte, solo vieron a Bianca sentada frente al local, por lo que se dieron cuenta que algo extraño ocurría. Ahí supieron por noticias de los mismos vecinos que la señora había fallecido.

Twitter @NIrrutia

La usuaria de Twitter, Nerina, subió la historia a la red social y se convirtió en viral. Rápidamente muchas personas le dejaron emotivos comentarios, algunos haciendo un paralelo entre Bianca y el perrito Seymour Diera, la mascota de Philip J. Fry, el personaje de la serie de Futurama, quien lo esperó mientras este último quedó criogenizado durante 1.000 años.   

Nerina fue entrevistada por el medio argentino, Los Andes, en donde contó que la señora del local “era una señora muy amigable y, sobre todo, muy querida por todos los vecinos (…) Amaba a los animales, los perros del barrio la seguían siempre, ella les daba amor y comida“.

Finalmente, para tranquilidad de todos, Nerina avisó por la misma red social que la perrita se encontraba en buen estado. “La perrita tiene familia y la siguen alimentando los vecinos y mis primos“, escribió.

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