Sus padres lo habían dejado en la silla de bebés y más tarde apareció en el patio, junto a la mascota.

Los perros son por lejos las mascotas más fieles que se puedan tener. Ellos siempre estarán dispuestos a proteger a sus familias y evitar que sufran… por ende saben perfectamente identificar los riesgos y harán de todo por mantener a quienes aman seguros.

Jordyn Pamer y Zachary Phillips lo descubrieron hace poco. Si bien tenían a su mascota desde hace tiempo, una perrita llamada Lola, jamás imaginaron de lo que sería capaz de hacer si veía a uno de sus familiares en peligro.

De acuerdo al relato de la pareja, la perrita habría rescatado a su bebé de 7 meses de un posible secuestro.

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Todo ocurrió cuando los tres llegaron a su casa en Rittman, Ohio la tarde del sábado. Pamer fue a ducharse y Phillip, que trabaja por las noches, decidió tomar una siesta mientras el bebé llamado Zeke aún dormía en su sillita para autos.

Pero cuando Pamer terminó el baño, inmediatamente se dio cuenta de que el bebé y la silla habían desaparecido.

«Es como si tu peor pesadilla se hiciera realidad. Se ha ido», recordó la mamá.. Los padres del pequeño lo buscaron frenéticamente durante 20 minutos y al final lo encontraron aún en su sillita, pero en el patio trasero, junto a la mascota.

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Entonces se dieron cuenta de lo peor. La única forma de que Zeke se hubiera movido era que alguien lo hubiese tomado… y si ella estaba en la ducha y su esposo dormía, alguien más había entrado en la casa.

Pero… ¿por qué no se había llevado a su hijo?

A juzgar por cómo lo encontraron, el desconocido debió haber intentado salir por el patio trasero y Lola, la perrita de la familia debe haberlo intimidado tanto, que prefirió dejar al niño allí y huir de la escena sin que nadie lo viera.

Es más, cuando la mamá hizo memoria, recordó que mientras ella estaba en la ducha, pudo escuchar a Lola ladrar y gruñir, pero no pensó que algo podría estar ocurriendo, pues la perrita suele hacer eso cuando está en el patio.

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Obviamente tras el incidente la policía llegó a la casa de los Rittman y los interrogó para saber más detalles acerca del caso. Fue allí cuando Pamer recordó que una mujer que afirmaba ser del Servicio de Niños del Condado de Wayne había visitado la casa aproximadamente hace un mes y había visto al pequeño en brazos de su madre cuando ella abrió la puerta.

En esa ocasión la mujer le aseguró a la familia que alguien había presentado una queja sobre ambos padres. Sin embargo, una investigación posterior reveló que no existía ninguna denuncia contra ellos y que los vecinos también habían recibido su visita, afirmando exactamente lo mismo.

«No sé si fue ella directamente, pero en mi corazón siento, un 100%, que definitivamente ella está relacionada», dijo la madre del bebé.

Por suerte tenían a una fiel compañera para protegerlo.

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