Por Alejandro Basulto
6 enero, 2021

“Traté de que dejara de ir porque no me parecía bien, pero siempre terminaba volviendo. Al final decidí dejarle”, expresó Nguyen Thi Ut, la abuela del difunto pequeño.

En Vietnam, hace tres años, hubo un hecho trágico sacudió un poblado del sur de este país. Un niño de dos años de edad, llamado Khet, había muerto ahogado en una acequia cercana a su casa, lo que provocó una enorme tristeza no solo entre los familiares de este pequeño, sino que también entre los vecinos del sector. La muerte de un niño siempre se lamenta. Y una que lloró mucho este fallecimiento, fue su perrita, Mino, que para ese entonces tenía tan solo un año de edad.

EFE

Nguyen Thi Ut es abuela de este pequeño, y quien es además testigo de la devoción de esta can hacia su dueño. Porque luego de tres días del entierro, que fue celebrado en la parte trasera de la casa, esta perrita se instaló sobre el sepulcro, de donde la pariente del difunto niño nunca logró que se moviera. Lleva tres años ahí, de los cuatro que tiene de vida, demostrando una lealtad a toda prueba. Se han hecho todo los intentos y todavía no hay manera que esta enamorada can abandone el cuerpo del dueño que tanto quiso.

“Traté de que dejara de ir porque no me parecía bien, pero siempre terminaba volviendo. Al final decidí dejarle”.

– dijo Nguyen Thi Ut, de 57 años, según consignó EFE

EFE

La pequeña Mino llegó a la familia siendo una cachorra, cuando Khet tenía tan solo un año, y desde el principio, acorde a lo relatado por la abuela de este último, se hicieron amigos, pasando días enteros jugando juntos. Mientras los padres trabajaban y los abuelos se ocupaban de la casa, ambos se acompañaban, el uno al otro.

EFE

Una relación tan especial que tuvo un doloroso quiebre cuando llegó la trágica muerte de Khet. Mientras su mamá cocinaba, el pequeño de dos años salió de la casa, para después cruzar el camino de tierra que da al canal aledaño, donde se cayó al agua sin que hubiera alguien cerca que pudiera rescatarlo.

Su entierro fue en la parte trasera de su casa, debido a la tradición del campo vietnamita, lugar que la perrita Mino nunca ha abandonado. Can de carácter afable, que saluda amablemente a todos los visitantes, mientras se queda un rato recostada y acompañando junto a una mesa en la entrada de la casa, para luego devolverse a la tumba de su querido y eterno dueño.

Puede interesarte