Por Valentina Miranda
10 mayo, 2022

Erika y Chris Aldous, de 36 y 39 años, siempre quisieron que Ruby estuviera presente en su matrimonio y por eso fue la encargada de esparcir los pétalos por el pasillo. “Le encantó toda la atención que nuestros invitados le estaban brindando”, dijo la mujer a Metro.

Cada vez es más común ver que las fiestas y eventos ya no son algo exclusivo de las personas, ya que los animales han sido bienvenidos últimamente.

Es asunto de cada pareja decidir quiénes serán invitados a su matrimonio como también qué roles van a tener algunos, como el padrino, la dama de honor y la clásica “niña de las flores” que esparce los pétalos por el camino pasillo hasta el altar, y este último fue el que tuvo Ruby, una perrita dachshund o salchicha cuyos dueños quisieron que estuviera presente en su boda.

David Glover

Erika y Chris Aldous, de 36 y 39 años, siempre quisieron que para el día de su matrimonio en Wivelsfield (Inglaterra) Ruby fuera más que una mascota e invitada, por eso le dieron el papel de la “niña de las flores” y hasta se lució más que los novios.

A la perrita de 6 años la vistieron con una correa morada y un enorme girasol para que se adaptara al código de vestimenta del matrimonio. “Desde el principio, sabíamos que Ruby iba a ser parte de nuestra ceremonia de boda”, dijo Erika a Metro.

David Glover

Y realmente se robó todo el espectáculo porque los novios se encargaron de mantener esta decisión como un secreto hasta el día clave y para la mayoría de los asistentes, un detalle que muchos adorarían.

“Hizo su gran entrada caminando por el pasillo con nuestros dos ahijados y noté que muchos se quedaron sin aliento y sonrieron”, detalló Erika al medio. Un total de 185 invitados fueron testigos de aquel momento.

Lo más importante es que la perrita disfrutó tanto del momento como sus dueños y el resto de los asistentes. “Ruby estaba muy emocionada de ser la invitada de honor, y le encantó toda la atención que nuestros invitados le estaban brindando”, comentó la recién casada a Metro. Como si eso fuera poco, Ruby también tuvo su figura en el pastel de bodas, su propio asiento en la mesa y saludó a todas las personas que se encontraba.

David Glover

“La gente debería involucrar a sus mascotas el día de su boda; después de todo, son parte de la familia, y va a ser un maravilloso recuerdo en el futuro”, comentó Erika al medio.

Luego de que Ruby falleciera, el momento ha cobrado más valor con el tiempo. “Tenerla en nuestra boda es algo que apreciaremos siempre”, agregó a Metro. Los momentos vividos junto a las mascotas son un verdadero tesoro.

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