Por Luis Lizama
30 septiembre, 2020

Dicen que cuando sientes el llamado de la naturaleza, no puedes negarte. 💩

Su nombre es Freya y es una tierna perrita adoptada por sus padres. Llegó a casa hace unos 5 años cuando su anterior madre humana falleció. Estaba triste, pero cuando conoció a su nueva familia la inundó el amor. Fue cariño a primera vista. Es una gigante muy gentil, muy dormilona por lo demás.

Es la reina del hogar y así quedó demostrado, cuando se robó la película en la boda de sus dueños. ¿El motivo? Un llamado de la naturaleza para defecar. Claro, para ella es algo completamente natural, pero los humanos se largaron a reír y aplaudir a la hermosa Freya. Fue un momento especial.

Kat Kenny

Si bien sus papás tenían planeado algo para ella, nunca imaginaron que ese sería el regalo de Freya. Habían pensado en que fuera la dama de las flores y que estuviera elegante junto a ellos.

“Ella era un ángel. Ella se había quedado adentro conmigo mientras mi grupo y yo nos preparábamos, luego la dejamos salir justo antes de salir. Caminó por el pasillo para saludar a mi (ahora) esposo, antes de subir y bajar cada fila de invitados para asegurarse de que todos supieran que ella era la estrella del espectáculo “.

–dijo Kat a The Dodo

Kat Kenny

Con la ceremonia en marcha, la perrita se paseó por todo el lugar, mirando, lamiendo y, claro, aprovechando la atención para hacer sus necesidades. 

Algunos dicen que no pudo con tanto nerviosismo ¿Será cierto?

Kat Kenny

No eligió el momento ni el lugar más discreto, simplemente lo hizo. Nosotros conocemos a muchas personas que hacen lo mismo. 👀

“La mayoría de los invitados ya se habían dado cuenta pero tuvieron el tacto de no decir nada, pero por supuesto mi mamá gritó, ‘¡OH NO, Freya!’ que fue la primera vez que la fiesta nupcial se dio cuenta. Ella había estado adentro la mayor parte del día para que los autos pudieran entrar y salir de manera segura, ¡así que claramente tenía que irse!”.

–comentó Kat Kenny a The Dodo–

Kat Kenny

Finalmente todos los invitados se largaron a reír y entendieron a la pobre Freya, que no tenía otra opción más que liberarse. 

Ella es un amor.

Kat Kenny

Una vez que terminó su espectáculo, volvió donde sus padres como si nada hubiese pasado: Radiante y espléndida. 

Fue una escena natural mucho mejor de lo que pensaron, lleno de risas y amor. ¡Así son los hijos!

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