Por Antonio Rosselot
15 septiembre, 2021

Olivia tiene menos de un año y nació sin sus patas de adelante en un criadero de Virginia Occidental (EE.UU). Su dueño la había dejado en un veterinario para que la durmieran, pero un grupo de profesionales le dio otra chance de vivir: ahora espera una sillita de ruedas y un hogar definitivo, con más energía que nunca.

Les presentamos a Olivia, una perrita que si bien apenas tiene menos de un año, seguramente ha pasado por más experiencias vitales que cualquiera de su raza —e incluso que nosotros—.

Resulta que a comienzos de año Homeward Trails Animal Rescue, un albergue animal ubicado en Fairfax Station (Virginia, EE.UU), recibió un llamado sobre una perrita de raza pequeña que había nacido sin sus patas delanteras completas en un criadero local, y el dueño la iba a eutanasiar por lo mismo.

Issa Kaddissi

Afortunadamente, la veterinaria Sue Bell escuchó este caso y decidió confiar en una posible recuperación de la perrita, por lo que decidió llevársela a sus propias dependencias para tratarla y darle una esperanza de vivir.

Luego de llevarse a Olivia a Virginia, la organización Homeward Trails investigó más sobre las condiciones de la perrita y su falta de patas delanteras. Le hicieron radiografías y consultas ortopédicas, y a partir de eso decidieron que la mejor forma para asegurarle a Olivia la posibilidad de moverse era haciéndole una pequeña silla de ruedas, la que le permitiría desplazarse con más facilidad y prevenir lesiones en sus muñones y articulaciones.

Mientras una empresa está construyendo una silla de ruedas ajustable para Olivia, la pequeña se dedica a recibir y entregar amor a una familia de acogida, compuesta por K Scarry y Rey, su enorme perrita labrador. Si bien la diferencia de peso entre los dos animales es de casi 20 kilos, ambos se llevan muy bien.

K Scarry

“Son realmente amigos. Olivia está llena de energía y Rey está siempre durmiendo, echado. Olivia salta encima de ella y Rey la cuida (…) es una real delicia: traviesa, divertida y cariñosa. Es un honor para mí verla crecer y acompañarla en su aventura. Es muy significativo para mí haberla conocido y vivir con ella”.

—K Scarry, madre de acogida de Olivia, a People

A su vez, la mujer comenta que la perrita no deja que su falta de patas la frene en su impulso por conocer el mundo, ya que salta para todos lados y se mueve con la mayor agilidad posible. “Su pequeño espíritu feliz y amoroso y su personalidad perseverarán y ella podrá enfrentar al mundo”, asegura.

Issa Kaddissi

Ahora mismo Olivia sigue en la casa de K Scarry, ya que todavía no está lista para ser entregada en adopción: primero tiene que llegar su silla de ruedas personalizada.

Pero de todas maneras, la gente que la cuida tiene una certeza desde el primer minuto: sólo se vienen cosas positivas para la pequeña.

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