Por Lucas Rodríguez
1 abril, 2021

Fueron dos vecinos de Chicho (el cachorro) que viven en Luján, Argentina, quienes avisaron a las autoridades. Mientras ellas llegaban, ambos intentaron calmarlo acariciándolo y hablándole suave.

La mayoría de nosotros tiene una enorme compasión por los animales. Daríamos lo que fuera por ayudar a sacar a nuestras mascotas de una situación difícil o peligrosa, así como también, saldríamos de nuestra rutina diaria para darle ayuda a un perro, gato o cualquier otra clase de animales de los que viven en las ciudades. La vida rodeado de animales es en gran parte una de las cosas que hacen de nosotros una especie empática y destacada.

Por esto es que las historias de personas que salieron de su vida diaria para ayudar a un perrito, siempre nos van a emocionar.

Pixabay – Imagen Referencial

La historia de Chico fue totalmente así. El cachorro de raza mezclada habita en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, Argentina. Es un cachorro feliz y simpático, muy conocido por sus vecinos como el kiosquero Alexis Alfonso y una vecina que no quiso compartir su nombre al medio local El Civismo. Estos dos fueron quienes hicieron la diferencia en la vida de Chicho. 

Sin la atención y ayuda de estos dos, Chicho quizás podría haber sufrido heridas bastante graves.

El Civismo

El cachorro se había quedado atascado bajo un portón. El muro móvil de acero estaba haciendo presión sobre su cabeza, causándole problemas para respirar, así como un flujo poco beneficioso de sangre hacia su cabeza. Pero todo esto fueron razonamientos posteriores: en su momento, la vecina junto al kiosquero simplemente vieron que la mascota de uno de sus vecinos necesitaba ayuda. 

Lo primero que hicieron fue avisar a las autoridades competentes, en este caso, el cuerpo de bomberos local.

El Civismo

Mientras las autoridades acudían al lugar, los dos vecinos se abocaron a la tarea de darle la ayuda que pudieran a Chicho. Fuera hablándole con palabras consideradas y reconfortantes, como hacerle cariño en su cabecita, ambos hicieron todo lo que pudieron para darle animo y calmarlo mientras aun esperaban la llegada de los bomberos. 

Pixabay – Imagen Referencial

A la llegada de bomberos, estos se pusieron manos a la obra, consiguiendo liberar sin muchos problemas al cachorro. Por supuesto que dieron los agradecimientos pertinentes a la vecina y el kiosquero. No solo fue haberlos llamado la acción correcta, sino que también significó hacer la diferencia entre exponer al cachorro a problemas a largo plazo, y permitirle resumir una vida normal. 

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