Por Daniela Morano
24 enero, 2019

En el refugio no querían que terminara su vida sin saber lo que es formar parte de una familia. Ahora tiene amigos perrunos y a sus humanos que cuidan de él.

Cuando Courtney Thomsen recibió un post compartido en Facebook de un perrito que buscaba una familia, dudó un poco si podía encargarse de otro ser vivo. El rostro de un tierno perrito blanco miraba desde el otro lado de la pantalla, pidiendo ayuda. Algo le llamó la atención, y no pudo dejar de pensar en él.

«Mi amiga Konnie compartió el post originalmente escrito por la Sociedad Humana de Texas. Decía que estaba terminal, y que estaban buscando una familia especial que pudiese acogerlo durante sus últimos meses de vida», le comentó a The Dodo.

Courtney Thomsen

«Tenemos algo difícil que pedirle a una persona especial que sabemos anda por ahí. Merino llegó a nosotros con mala salud y lamentablemente, debido a parásitos en su corazón, está en sus últimos días. Queremos que esté lo más cómodo posible, pero no queremos que viva sus últimas semanas/meses en este refugio. Necesitamos de una familia especial con un gran corazón dispuesta a llevárselo a su casa para darle el cariño y refugio que necesita en sus últimos días. ¿Eres tú esa persona?».

Para Thomsen esto iba más allá de un simple post en Facebook. «Cuando vi la foto supe que debía buscarlo, pero después de leer tantos comentarios que decían ‘ojalá pudiese cuidarlo’, decidí que esa persona sería yo. No soportaba pensar en la idea que moriría en ese refugio solo sin saber lo que se sentía formar parte de una familia».

Courtney Thomsen

Por supuesto que la decisión no estuvo exenta de mucha ansiedad. Necesitaría comprar muchos medicamentos, no baratos, pero cuando conoció a Merino por primera vez no podía decir que no. «Cuando nos vimos, me dijeron que no respondía a su nombre. Mi hijo de 5 años me dijo ‘¿puede llamarse Taco?’. Una trabajadora le dijo Taco y corrió hacia ella. Así que quedó como Taco».

«Parecía un poco tímido al principio, como si pensara que no éramos su familia. Se quedaba quieto en un sólo lugar y parecía enfermo y muy deprimido».

Courtney Thomsen
Courtney Thomsen

Thomsen quería que Taco estuviese cómodo y contento, así que intentó acariciarlo, abrazarlo y darle juguetes para hacerlo sentir mejor. Poco a poco comenzó a sonreír y a seguirla a todos lados. «Al principio no sabía cómo sentarse pero los otros perros le enseñaron».

Courtney Thomsen
Courtney Thomsen

Ahora, Taco está viviendo sus últimos meses lleno de cariño, junto a una familia humana y perruna que cuidará de él. Ha subido de peso y aunque sigue tosiendo, lleva una vida normal.

Courtney Thomsen
Courtney Thomsen

«Me encanta despertar y verlo ahí. Ver que juega, subirlo al coche y saber que está bien. Está feliz de formar parte de una familia».

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