Por Antonio Rosselot
8 octubre, 2019

Afortunadamente, el viejo Figgy fue adoptado por una nueva familia y así demostró que el «estúpido» era su dueño anterior.

De verdad resulta imposible entender a la gente que tiene mascotas en casa, pero que no las cuida ni les da cariño, pensando que son un ítem dispensable y sin considerarlos como un ser vivo que piensa, siente, respira y quiere.

Ese fue el caso de Figgy, un poodle toy de 18 años que fue abandonado por sus dueños en una clínica veterinaria para que le aplicaran la eutanasia, y cuando lo estaban ingresando, le dijeron a los médicos que parte de la razón por la que lo estaban dejando era porque «es estúpido».

Muttville Senior Dog Rescue

El personal de la clínica no podía creer lo que había escuchado, y decidieron poner todo de su parte para salvar al pequeño Figgy; no había posibilidad alguna de que este perro fuese a morir.

Después de hacerle una serie de pruebas, los veterinarios de la clínica decidieron que si bien Figgy estaba ciego, artrítico y tenía la boca llena de colmillos podridos, aún tenía buena salud para su avanzada edad así que no había razón alguna para terminar con su vida. En vez, decidieron contactar a la protectora Muttville Senior Dog Rescue para ver si podían acoger a otro veterano más.

Muttville Senior Dog Rescue

La protectora se mostró inmediatamente dispuesta a recibir a Figgy, y así fue como se lo llevaron a la ciudad de San Francisco (California, EE.UU) para ser cuidado y amado.

Ya que Figgy estaba ciego y había pasado por un largo y tortuoso camino, Sherri Franklin, fundadora de Muttville Senior Dog Rescue, decidió llevárselo a su casa en vez de dejarlo en el refugio general: la idea de la mujer era que Figgy pudiese hacer una transición sin traumas, calmada y quieta. La jugada resultó bastante bien:

Muttville Senior Dog Rescue

«(Figgy) fue un amor, durmió conmigo enrollado bajo mi brazo. Simplemente lo amé».

Sherri Franklin a The Dodo

Después de esa primera instancia, todo se dio naturalmente: Figgy pasó de ser considerado «estúpido» y no deseado, a ser bienvenido en una amorosa familia de rescate en tan solo dos días. Y la historia no queda ahí: 4 días después de llegar a la protectora, una persona se acercó para ofrecerle a Figgy un hogar definitivo para pasar sus meses dorados.

¿Cómo resultó esto? La protectora publicó el perfil de Figgy en su sitio web, indicando que era un «perro de hospicio», es decir, un perro enfermo o de edad avanzada que sólo necesita un hogar para vivir el resto de sus días. Una mujer llamada Eileen, quien ha adoptado a varios perros de hospicio de Muttville en el pasado, vio el perfil de Figgy e inmediatamente supo que ella era la indicada para llevárselo.

Muttville Senior Dog Rescue

Sherri Franklin supo que Eileen era una opción perfecta para Figgy, y lo llevó a su nuevo hogar lo antes posible. Ahora el pequeño poodle está reencantado con la vida que le está dando su nueva familia, y además tiene una pequeña amiga canina llamada Miss Abbie, también proveniente de Muttville. Eileen los adora y le encanta ser su madre, incluso pensando en que pronto podrían dejar este mundo.

«No puedo evitar pensar que estos ángeles preciosos han dado su amor y lealtad a alguien durante toda su vida, y claramente no merecían morir solos en un refugio: merecían amor, confort y seguridad durante el tiempo que les quedara de vida, y yo sabía que podía proveerles eso».

Eileen, madre adoptiva de Figgy, a The Dodo

Muttville Senior Dog Rescue

Ante todo pronóstico, Figgy logró vencer a la negatividad y, como un buen abuelito que es, está descansando plácidamente en su nuevo hogar. Y finalmente, todo esto demuestra que el «estúpido» no era el perro, sino que su insensible dueño anterior.

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