Por Lucas Rodríguez
14 febrero, 2020

Gema se da cuenta que es diferente al resto de sus compañeros. Sus cuidadores trabajan duro para hacerla sentir aceptada.

Dado que la mayoría de las personas tienden a verse de una manera más o menos similar, cuando hay alguien que sale de la norma es casi imposible no llevarse una sorpresa. La gran mayoría de nosotros tiene dos piernas, dos brazos, cinco dedos por extremidad y podemos hablar y reír. Pero hay algunos que por azar del destino, malas decisiones o una crianza poco afortunada han tenido que afrontar la vida de una manera distinta que el resto. La sociedad ha avanzado mucho en los últimos años por ayudar a estas personas a encontrar su lugar, pero el éxito de esto depende en gran parte de que todos pongamos de nuestra parte para hacerlos sentir bienvenidos.

Natalie Thomson

En el mundo de los animales esto puede ser aun más complicado. Los perros, gatos, cebras o leones no comprenden nuestro idioma, por lo que no es fácil hacerles entender que uno de sus hermanos puede que no tenga las mismas facilidades que ellos. Aun así, es hermoso notar cómo son los mismos animales quienes a veces notan que uno de sus compañeros es distinto, acercándose para darles una oportunidad como si la naturaleza los hubiera regañado por mirarlos de manera distinta. 

Natalie Thomson

La historia de Gema, una perrita de cinco patas, es un buen ejemplo de estos casos. A pesar de que tener más extremidades de lo normal puede sonar a algo bueno (o sea, quién no se ha visto en la situación de tener que llevar varios platos de la cocina a la habitación y no tener los brazos suficientes para llevarlo todo), en la mayoría de los casos estas extremidades extra tienden a ser más débiles, cuando no subdesarrolladas e inutilizables. El caso de Gema era un ejemplo de esto: en la práctica, su patita extra solo servía para hacerla sentir diferente al resto de los perros del refugio Stray Rescue of St. Louis, que la acogió.

Natalie Thomson

La vida en las calles no era adecuada para ella y su dificultad, por lo que la vida en un refugio era su mejor opción. Gema no es la perrita con el autoestima más alto de todos, por lo que sus cuidadores se encargan de darle un poquito más de aprecio y cariño más que al resto. Ella lo agradece tanto, que para los veterinarios y cuidadores no es ningún problema. Puede que Gema no sea la perrita ideal, pero es la más agradecida de todas. 

Puede interesarte