Por Antonio Rosselot
2 noviembre, 2020

Jill, la dueña de ambos cuenta que cuando Spanky llegó a casa se encaprichó con Roman, y desde ahí que no deja su lado. Tanto lo conoce y quiere, que cuando lo vio enfermo supo que debía bajar las revoluciones, ser gentil con él y alivianarle un poco el dolor.

La hermandad siempre será de por vida, y no necesariamente con vínculos de sangre. Les presentamos a Roman y Spanky, los dos pitbull que viven en la casa de Jill Rogers, ubicada en Hopatcong (Nueva Jersey, EE.UU), quienes tienen una relación muy compenetrada y de preocupación por el otro.

En un video que circuló hace unos meses por las redes sociales, se puede ver a Roman muy enfermo echado en el suelo. Spanky se compadece de su colega y, en un acto de ternura máxima, le acerca su camita para que esté cómodo sin tener que hacer esfuerzos peligrosos.

Jill Rogers

Jill cuenta que Roman y Spanky han sido inseparables desde el primer momento en que se vieron. Mientras el primero es el “más atlético e inteligente, que sabe todos los trucos y adora nadar”, el segundo es el más travieso, que adora tanto acurrucarse que a veces se envuelve en mantas como si fuera un burrito.

“Desde el primer día que trajimos a Spanky a casa, se encaprichó con Roman. Conectaron de manera muy profunda y no le gusta estar lejos de él”.

—Jill Rogers a UNILAD

Jill Rogers

De hecho, Jill cuenta que si la familia sale sólo con Roman, Spanky se sienta en el salón de la casa y llora hasta que su hermano regrese.

A comienzos de octubre, Roman tuvo una infección en su oreja —hematoma aural— y, luego de un chequeo médico, agendaron una cirugía. Sin embargo, los días previos a la intervención fueron muy incómodos para Roman, cuyo dolor se hacía cada vez más molesto.

Jill Rogers

Al principio Spanky no entendía mucho y seguía tratando de jugar con su hermano como siempre, pero cuando se dio cuenta de que estaba sufriendo, decidió actuar de manera más gentil y calmada.

Y esto se vio manifiesto en el video que les mencionamos antes, captado por la cámara de seguridad de la casa.

En el video, Spanky se acerca a la cama y la arrastra hacia donde estaba su amigo. Luego, ambos están echados juntos sobre la cama, compartiendo calor y compañía en los momentos de tedio. Sin duda, una relación envidiable de hermanos.

“Conocer a nuestros perros es amarlos, son sinceramente los bebés cabezones más amorosos de todos. Van a todos los eventos y carnavales en distintos pueblos con nosotros, y siempre recibimos muchos piropos. ¡Todos quieren acariciarlos! No hay ni un mínimo hueso agresivo en sus cuerpos”.

—Jill Rogers a UNILAD

Por fortuna, Roman ya fue operado y se está recuperando satisfactoriamente, teniendo que usar el clásico y siempre vilipendiado “cono de la vergüenza”. Y como era de esperarse, su hermano menor Spanky está constantemente a su lado dándole ánimo y cariño.

¡Una hermandad que da envidia sana!

Puede interesarte