Por Daniela Morano
20 junio, 2019

Sus dueños temporales intentan consolarlo, pero él no lo supera.

Los perros aman a sus dueños como si fuesen sus padres. Ellos/as les entregan un techo bajo el cual vivir, les dan de comer, los pasean y lo más importante de todo: los hacen sentir queridos. Si algún día llegasen a desaparecer de sus vidas, por el motivo que sea, son capaces de esperar años a que regresen, sin perder la esperanza de que volverán a verse. Incluso cuando son abandonados.

El caso de Moose, un labrador de 3 años, es realmente desgarrador.

El pequeño acompañó a su dueño en el hospital durante un largo tiempo. Este estaba muy enfermo, y su gran acompañante era Moose, a quien le permitían mantenerse al lado de su papá para cuidarlo y protegerlo. Lamentablemente el dueño de Moose ya era mayor, y no sobrevivió a su enfermedad.

Ese fue un golpe duro para el perrito, quien hasta el día de hoy no supera la muerte. Quizás ni siquiera la entienden por completo.

NorthStar Pet Rescue

Según sus cuidadores temporales, Moose se queda junto a la cama de su amo esperando que regrese.

El refugio Eleventh Hour en Randolph, Nueva Jersey, no quieren que el pequeño siga sufriendo por lo que están buscándole una familia que quiera adoptarlo y darle esperanzas otra vez. “Por favor ayúdenos a encontrar una casa y una familia a Moose. Es muy dulce. Sólo necesita que alguien lo ayude a curarse de su corazón roto”, escribieron en Facebook.

iStock (Imagen Referencial)

Según los mismos voluntarios del refugio a Moose le gusta estar con niños y adultos, e incluso le simpatizan los gatos.

E¡speremos que pronto encuentra a alguien que lo ayude a recuperar!

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