Por Antonio Rosselot
25 mayo, 2020

Este peludo de Wuhan (China) se negó a dejar el hospital al que llegó en febrero, sin saber que no volvería a ver a su dueño por culpa del COVID-19. Una mujer se hizo cargo de cuidarlo y tras meses de intentos, lograron sacarlo —no sin problemas— del recinto y ponerlo en adopción.

No hay teoría ni planteamiento que pueda cuestionar la fidelidad de los perros hacia sus dueños. Siempre estarán ahí a nuestro lado, entregándonos cariño y contención en las buenas y las malas, y haciendo que nuestros días sean más llevaderos.

Sin embargo, esa misma fidelidad ciega también puede prestarse para situaciones de extrema tristeza, como la de este perrito en Wuhan (China).

Siendo esta la ciudad donde se dieron los primeros casos de COVID-19 en el mundo, ya llevan un buen rato enfrentando sus graves consecuencias y, en febrero, el dueño del perro cayó enfermo con el virus. Fue llevado al hospital local, y su perro se mantuvo todo el tiempo junto a él: de hecho, lo iba a esperar a la puerta del recinto todos los días, esperando que saliera.

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Sin embargo, el destino quiso lo peor: el hombre terminó por fallecer y su perrito, sin saber de esto, siguió visitando el hospital sin perder la esperanza de reencontrarse con su dueño. Y así, en esa dinámica de visitas y espera constante, pasaron 3 meses.

En abril, una de las dependientas de la tienda del hospital se dio cuenta de que el perro seguía yendo, y decidió cuidarlo. Lo bautizó como Xiao Bao —que en español quiere decir «Pequeño Tesoro»— y, después de alimentarlo cada día, lo llevó para la tienda. La mujer decía que «a veces, si voy a otro lado, el perro se echa frente a la puerta para ayudarme a cuidar la tienda».

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La mujer quería adoptar al pequeño Xiao Bao, pero éste se negaba a dejar las dependencias del hospital y siempre busca alguna manera de volver. Para ella, la señal era clara: «Si bien Xiao Bao no puede hablar, sabemos que debe seguir buscando a su dueño».

Desafortunadamente, por razones de higiene y por algunos pacientes que podían haberse asustado con él, Xiao Bao no puedo quedarse en el hospital por más tiempo. La mujer de la tienda llamó a la protectora Wuhan Small Animal Protection Association para que se llevaran al pequeño y se aseguraran de buscarle el mejor hogar de todos.

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La misión era sacarlo del hospital, cosa que no había sucedido en tres meses. Pero el conocimiento del personal de la protectora demostró ser enorme y, tras jugar un buen rato con el perro en la tienda y tranquilizándolo del susto, lograron ponerle una correa y sacarlo caminando.

Ahora, sólo esperamos que le puedan encontrar una nueva familia que lo quiera y lo cuide, pero principalmente que lo acoja para que nunca más se sienta tan abandonado como en estos últimos 3 meses.

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