Por Luis Lizama
31 diciembre, 2020

Y es que cuando le da sueño, nada se interpone en su descanso. Tal vez estuvo practicando yoga durante esta cuarentena… Es encantador. ❤️

Probablemente desde cachorro que es amante de las siestas, pero su familia no lo había notado hasta ahora. Con el confinamiento del coronavirus han pasado más tiempo en casa, notando un comportamiento algo extraño en Howard. Al parecer no hay nada más importante para él que una buena siesta y ABSOLUTAMENTE nada lo detendrá. 

Es un tierno labrador que siempre elige las posiciones más extrañas para dormir su siesta. Es como si simplemente cayera desplomado, víctima del sueño y sus ansías de descansar. Es demasiado flexible, como si hubiese practicado yoga en secreto.

Kimberley Spencer

Ahora que pasan más tiempo en casa, la familia del pequeño gigante Howard ha notado con mayor frecuencia sus extrañas siestas. Es un perrito de gran tamaño, pero al parecer eso no le importa. En su mente sigue siendo un cachorro.

¿El sofá es muy pequeño para su cuerpo? No importa, las piernas pueden quedar afuera.

Kimberley Spencer

Y es que simplemente no le toma atención a nada, no se preocupa. Sus dueños han dicho al medio The Dodo que entra corriendo por la casa, a toda velocidad y derribando cualquier cosa que se interponga en su camino.

“Howard pesa casi 100 libras pero cree que pesa 25 libras (11 kilos). Cuando se estira en la cama, su cuerpo mide aproximadamente 5 pies de largo (1,5 metros), coincidentemente, lo mismo que mi altura. Su cola es como un arma sobre la que tengo que advertir a la gente porque duele cuando te golpean con ella.

Le encanta estirarse con las piernas estiradas detrás de él durmiendo boca abajo mientras está en una cama, de la misma manera que yo duermo”, dijo Spencer. “Pero desde que era un cachorro, ponía sus patas delanteras o la mitad delantera de su cuerpo sobre los muebles y nunca la mitad trasera”.

–comenta Kimberley Spencer, madre humana de Howard, a The Dodo

Kimberley Spencer

Según detalla Kimberley, ella pensó que esta extraña conducta y particular fanatismo se detendría con los años, pero no. Lo importante es que el peludo amigo es completamente feliz y mamá humana no para de reír con su tierna actitud.

Kimberley Spencer

Entender sus posiciones es muy difícil, pues además podría dormir varias horas allí, sin quejarse de un dolor en la espalda.

Al parecer alguien estuvo practicando yoga mientras su familia no estaba…

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