Por Daniela Morano
4 septiembre, 2019

“Estaba muy contento cuando lo vio salir del lavado y volvió a sus patas”, dijo su dueña.

Para un perro sus juguetes son tan preciados como lo son para un niño. Son su alegría, la razón por la que llegan a casa, su refugio y entretención. Cuando ven uno de sus -pocos- bienes más queridos en peligro, pueden estar seguros que su reacción no será la mejor, y que el caos reinará en casa si se enteran que alguien le ha hecho algo a sus pertenencias.

En los perros realmente no es nada distinto. Aman sus peluches u otros juguetes como aman comer o a sus propios amos.

Kennedy News and Media

Para Gracie, su mejor amigo de toda la vida, estaba sufriendo. Al ver a su peluche Cookie en la lavadora no pudo evitar alterarse y mirar con horror como giraba y giraba junto al detergente que su dueña, Jessica Bernhardt, había puesto junto a él.

Gracie, de 7 años, esperó durante toda una hora para reunirse con su amado Cookie. “Cookie el peluche estaba un poco sucios y necesitaba ser lavado, por eso lo puse en la lavadora. Pensé que era divertida su reacción al ver a su peluche en ese lugar”.

Kennedy News and Media

“Estaba muy contento cuando lo vio salir del lavado y volvió a sus patas”.

Sin embargo Bernhardt admitió que alteró un poco la foto para que Gracie se viera aún más asustada de lo que estaba realmente por el destino de su peluche.

Sea como sea, a nadie le gusta alejarse de sus posesiones más queridas. Y por eso entendemos a Gracie.

Puede interesarte