Por Daniela Morano
28 noviembre, 2018

Asustado por el futuro de su mejor amigo, decidió supervisar todo el ciclo de lavado.

Así como los niños tienen su juguete favorito que deciden llevar a todas partes, los perros también. Puede ser una pelota, un peluche, una zapatilla o algún objeto que se hayan robado y que probablemente vale más que ellos mismos. No hay nada que hacer ante eso, sólo dejarlos disfrutar de felicidad.

Habs tiene un peluche favorito, un oso para ser más específicos. El gran oso solía ser de su dueña, Jacqueline Estey, pero Habs lo reclamó como suyo poco después de ser adoptado hace tres años. Desde ese día que los dos no se separan nunca, excepto para sus paseos.

Twitter jacquelineestey

“Habs siempre ha sido inseparable del oso. Le gusta llevarlo por toda la casa. Si lo tomas, te persigue hasta que se lo devuelves”, contó Estey a The Dodo.

Lamentablemente hace unos días el oso debía ser bañado pues la suciedad que acarrea por arrastrarlo por el piso es mucha. De más está decir que Habs estaba muy preocupado por su mejor amigo, tanto que se sentó frente a la lavadora durante todo el ciclo de lavado.

“Nunca lo había visto hacer eso, excepto por su oso. ¡Fue muy divertido cuando me di cuenta que estuvo ahí durante todo el ciclo y ni se movía!”, dijo Estey.

Menos mal su oso salió sano y salvo tras unos minutos de limpieza y los dos amigos se reunieron, aunque las cicatrices de su posible pérdida no se borraron tan rápido.

Twitter jacquelineestey

Más tarde ese mismo día, Estey se encontró con Habs frente a la lavadora una vez más: “Lo escuché rascando la puerta de la lavadora, estaba buscando a su peluche en la secadora”.

Es probable que el perro haya despertado de una pesadilla, imaginando que su peluche seguía en peligro, pues la realidad es que este se encontraba en la cama que comparten. “Lo llevé al primer piso y le mostré dónde estaba su oso, y ahí se acostó”.

Twitter jacquelineestey

De seguro tuvo dulces sueños.

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