Pero ahora tiene un empleo mucho mejor y no le faltan las caricias.

Ser perro policía no es fácil. La gran mayoría de los canes suele amar que los acaricien y renunciar a esa parte tan importante de su personalidad es una decisión que cuesta mucho tomar… aunque el entrenamiento y la fidelidad a sus dueños suelen terminar convenciéndolos de hacerlo.

Pero no todos pueden. Y este perrito lo sabe muy bien.

Gavel es un pastor alemán que fue entrenado para trabajar en el Servicio de Policía de Queensland en Brisbane, al este de Australia, pero tras meses de entrenamiento, quienes estaban enseñándole comenzaron a notar que sería muy difícil que se graduara como perro policial.

Instagram @qldgovernor

El cachorro estaba demasiado interesado en el cariño y amaba que le acariciaran la panza en lugar de olfatear explosivos y atrapar ladrones, así que lamentablemente fue despedido por «amigable». 

Sin embargo el desempleo no le duró demasiado al pequeño e incluso consiguió un trabajo mucho mejor. 

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Resulta que el gobernador Paul de Jersey había conocido al perrito cuando solo tenía 10 semanas, pues el cachorro debía vivir en la residencia oficial del gobernador mientras recibía el entrenamiento policial. Y apenas se enteró de que había sido despedido por su amabilidad, intervino y adoptó oficialmente al perro.

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Pero no todo será amor para él, pues también tiene algunas obligaciones que cumplir de acuerdo al contrato que firmó. Deberá dar la bienvenida a los visitantes y asistir a las ceremonias oficiales que se celebren, a menudo vestido de forma muy elegante.

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Aunque jamás dejará sus travesuras de lado.

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¡Eso sí que lo disfruta!

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