Su familia se defendió diciendo que intentaban mantenerlo sano con dieta.

No todos los perritos adoptados tienen la suerte de tener una familia que se preocupe de ellos, que les entregue amor y que jamás se aburra de pasar el día a día juntos. Algunos aunque teniendo un techo donde vivir, no tienen a nadie que los acaricie, que los lleve al veterinario si enferman o que incluso los alimenten cuando tengan hambre…

Y aunque parezca un verdadero acto de crueldad, es muy común que suceda.

Sazzle y Leggs lo saben bien. Ambos habían sufrido la negligencia de sus dueños y estaban totalmente demacrados, sedientos y hambrientos.

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Afortunadamente los vecinos preocupados por los animales denunciaron la situación y lograron que ambos fueran rescatados. Sin embargo, los trabajadores de la Sociedad Protectora de Animales que fueron en su ayuda, no podían creer lo descuidados que estaban.

Nadie sabía con certeza cuánto tiempo habían pasado sin comer, pero estaba claro que estaban desnutridos. Sus costillas se marcaban en el cuerpo y se veían evidentemente débiles.

Así que lo primero que hicieron los rescatistas fue servirles un plato de comida, que Sazzle devoró en menos de 15 segundos, como se puede apreciar en el video que grabaron los funcionarios como prueba de lo hambrientos que estaban.

Mira aquí el video:

Sin duda la crueldad de su familia fue tremenda, y tras darse a conocer su historia, muchos usuarios agradecieron que por fin los animales tendrían una vida digna, como se merecen. Además pidieron que se hiciera justicia con la pareja que los había descuidado, pues tenían que pagar por todo el daño que les había causado a ambas indefensas mascotas.

Entonces, el matrimonio compuesto por Jason Bowditch, de 43 años, y Samantha Rees-Bowditch, de 44 años, de Portsmouth, Hants, quiso defenderse y aseguró a los rescatistas que no planeaban matar de hambre a sus perros, sino que solo intentaban mantenerlos sanos poniéndolos a dieta.

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Evidentemente no querían asumir sus culpas e intentaban excusarse de una manera obvia, pero un examen médico determinó que los perros estaban delgados simplemente por hambre, no por alguna enfermedad.

Así que como el Tribunal de Magistrados de Portsmouth tiene experiencia en ese tipo de casos, no lo dejó pasar. Aparte de quitarle a los perros a la pareja, se les prohibió tener mascotas por los próximos tres años y tuvieron que pagar una multa de 500 dólares.

«Aquellos que poseen animales tienen la responsabilidad de cuidarlos y asegurarse de satisfacer sus necesidades; nunca es aceptable simplemente sentarse y observar cómo mueren los animales. Afortunadamente, tanto Sazzle como Leggs se han recuperado y ahora están felices y saludables después de ganar peso y salud«, aseguró el inspector Coggins.

Por ahora ambos perritos están en un lugar seguro donde reciben comida, golosinas y mucho amor. Cuando terminen de recuperarse, podrán encontrar un hogar para siempre con nuevos dueños que los amen y jamás se despreocupen de ellos.

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