Por Fernanda Saide
27 enero, 2019

Se vieron obligados a detener la camioneta.

Eran días difíciles para los ciudadanos del condado de Edgecombe en el estado de Carolina del Norte, Estados Unidos. El huracán Matthew había devastado el lugar, dejando inundaciones y animales perdidos. El oficial de Control y Cuidado de Animales, Scott Kish, y su equipo de policías de la ciudad de Charlotte, fueron enviados al lugar especialmente para socorrer con las aguas que invadían sectores y rescatar a los animales que quedaran.

Ya con la labor cumplida, habían rescatado a unos 200 perros y se dirigían de vuelta a su ciudad correspondiente, en una caravana de vehículos de la policía. Todos creían que ya no había más que hacer en el lugar por lo menos por su parte, pero de pronto se vieron en un particular aprieto.

CMPD Animal Care & Control

Un pequeño perro café los seguía incansablemente por su ruta. Por más que avanzaran, él iba detrás caminando, corriendo o haciendo lo que fuera necesario para llamar su atención y continuar en el camino a donde fueran.

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Kish, de 44 años, y su equipo, no sabían qué hacer. De hecho uno de los policías que iba en un auto más atrás, grabó la enternecedora situación.

 

“Miré a mi supervisor y él dijo ‘hey, este perro nos está siguiendo’. Seguimos conduciendo, y continuó siguiéndonos.

Salimos y ella saltó en el vehículo. ¡Sólo empezamos a reírnos!”

-Scott Kish, People-

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El oficial relata que no fueron capaces de dejarla allí, sola, y menos después de lo que habían significado esos días de trabajo intenso por salvar la vida de cientos de animales.

Fue un poco desgarrador, ella estaba allí sola. Creo que fue ella quien me dijo ‘sácame de aquí, llévame a casa’. Me puso esos ojos de cachorro y me miró con esa cara. Sabíamos que no podíamos dejarla así”.

-Scott Kish-

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Acomodándose en distintas partes del automóvil, logró encontrar un lugar cómodo en otro de los carros de los oficiales donde había más espacio, y se quedó dormida.

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Decidieron entonces llevarla a un refugio cercano para ver la posibilidad de que encontrara a sus dueños, a pesar de que no tenía microchip. Nadie acudió al lugar y los policías simplemente no pudieron dejarla sola. Llamaron a su centro en Charlotte y contaron que ella necesitaba un hogar.

Ahora este precioso perro tiene familia, un hogar y un tierno nombre: Charlotte, por la ciudad de sus dueños.

Trabaja constantemente con ellos, y es parte del programa de Educación Humana, donde debe trabajar directamente con niños en escuelas.

“Este es definitivamente un final feliz. Ojalá fuera más feliz y que volviera a su familia normal, pero me alegro de que esté con gente que va a cuidar de ella, va a amarla y a tratarla bien”.

-Scott Kish-

Sinceramente creo que Kish ya adora a esta cachorra, y no sé si sería tan feliz devolviéndola a estas alturas.

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Es que es demasiado adorable, sólo mira el video de la escena que les cautivó el corazón al equipo de oficiales:

¿Qué te pareció la historia de la pequeña Charlotte?

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