Por Daniela Morano
13 diciembre, 2018

No respiraba ni se movía, hasta que la vio llegar a ella.

Quienes dedican su vida a rescatar y ayudar perros callejeros saben que no siempre es tan simple como tomarlos y llevarlos a un refugio. Hay casos en que necesitan casi literalmente ser resucitados, y Judy Obregon sabe de eso. Es fundadora del grupo de rescate «The Abandones Ones», cuya misión es proteger y ayudar a perros callejeros para que tengan una mejor vida. 

Entre los muchos perros que se encuentra a diario, hay uno que le llamó mucho la atención: un poodle mixto que no se veía para nada bien. Sin embargo cuando fue a buscarlo no podía encontrarlo, con gente del vecindario asegurándole que este se escondió porque unos niños lo estaban molestando.

Facebook Judy Obregon

«Los niños le estaban lanzando comida a la calle, así el perro se cruzaba frente a los coches. Luego alguien vio a uno de ellos intentar atarle una manguera a su cuello», dijo Obregon a The Dodo.

Tras escuchar eso estaba aún más determinada a encontrarlo. Recibió una foto del perrito en una vereda, evidentemente en mal estado, prácticamente muerto.

«Me puse a llorar porque sentí que no había hecho lo suficiente. Sentí que no había llegado a tiempo antes de que terminara en esas condiciones».

La persona que tomó la foto le dijo que el perrito no respiraba ni se movía, pero Judy decidió ir de todas maneras. Una vez en el lugar, vio que el perrito levantó lentamente su cabeza.

«Cuando llegué, seguía donde mismo, pero su cabeza estaba levantada. Creo que fui la persona más feliz del mundo en ese instante».

Lo levantó y llevó al veterinario, donde examinaron a Gully. A parte de estar deshidratado y hambriento, no tenía ningún problema serio. Era obvio que Gully no la había pasado bien, pues tenía mucho miedo de la gente.

Pero no de Judy.

«Me daba besos. Fue una transformación muy grande en 48 horas. Después de unos días salió de su caparazón. Estaba muy contento y a veces pienso que hasta me sonríe».

Pocos días después un hombre vio a Gully en el refugio y decidió adoptarlo. Lo llevó a su casa, donde tiene a un hermano y una familia que lo ama.

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