Por Daniela Morano
22 mayo, 2019

Spencer y Rocky fueron los mejores amigos durante 10 años, pero Rocky se enfermó. Aunque lo extraña, sabe que aún lo acompaña en espíritu.

Durante 10 largos y felices años, Spencer y Rocky fueron inseparables. Los dos perros pasaban todo su tiempo juntos y disfrutaban de ello. «Jamás dormían separados. Rocky y Spencer dormían en la misma cama, comían del mismo plato y siempre salían a pasear juntos», dijo Beth Fisher, su dueña, a The Dodo.

Lamentablemente, su viaje en este mundo juntos llegó a su fin.

Durante una visita al veterinario, Rocky, fue diagnosticado con un tumor cancerígeno que estaba creciendo rápidamente dentro de él. El tumor fue encontrado demasiado tarde, y sólo había una opción para terminar con su sufrimiento.

Beth Fisher

«Rocky debía ser sacrificado ese mismo día. Fue difícil procesar su muerte, pero no nos imaginamos lo difícil que debe ser para Spencer haber perdido a su pequeño hermano». Y era evidente que tenía el corazón roto.

Beth Fisher
Beth Fisher

«Desde que Rocky falleció, Spencer se levanta en las noches a pasear por la casa buscándolo y llorando porque no puede encontrarlo».

El ánfora con las cenizas de Rocky fue puesta sobre un mueble cerca de donde los dos dormía, para mantenerlos cerca en espíritu. Pero Spencer necesitaba algo más.

Beth Fisher
Beth Fisher

El papá de Fisher mandó a hacer un cojín con el rostro de Rocky para que Spencer durmiera con él. Y de alguna manera, eso lo alivió. «Se queda abrazándola todo el día, la lleva del sofá a su cama. Se siente más tranquilo ahora que tiene algo que abrazar».

Beth Fisher
Beth Fisher

Aunque nada puede devolver a Rocky a la vida, al menos su mejor amigo aún lo recuerda y lo tiene presente en espíritu. «Creo que jamás lo superará pero espero que al menos aprenda a seguir con su vida. Ojalá encuentra consuelo en su cojín».

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