Por Antonio Rosselot
17 septiembre, 2020

Luego de una vida callejera con golpes y abusos, Buyung sólo quería un hogar donde fuese querido y amado. Por lo mismo y guiándose únicamente por su sexto sentido, llegó a la casa de la familia que lo había cuidado y alimentado varias veces antes en las calles. ¡Y lo mejor es que fue adoptado de inmediato!

Día a día, ser amable y noble de alma es algo que se busca aplicar en todo el mundo, no sólo entre humanos sino que también hacia animales indefensos.

Ellos no dependen de nadie más que nosotros para sobrevivir, pero dados los altos índices de abuso y maltrato animal que vemos en el mundo, es difícil no sentirse decepcionado.

Pero la historia de Buyung, un perrito oriundo de Malasia, nos muestra que sin importar lo que suceda, una mascota fiel responde a un mínimo de cariño con una vida entera de amor. En una historia publicada por el sitio World of Buzz, se cuenta la historia de este perrito y el largo camino que debió recorrer para finalmente poder reunirse con sus seres queridos.

World of Buzz

En un comienzo, Buyung callejeaba con sus amigos perrunos en la ciudad de Changkat Desa. Hace un par de años, se hizo amigo de un guardia de seguridad y lo acompañó constantemente a hacer sus rondas.

En paralelo a eso, su vida comenzó a cambiar definitivamente cuando una bondadosa familia le empezó a dar alimento cada día. Sin embargo, eso no lo salvó de sufrir la crueldad del ser humano: fue gravemente herido en su pata derecha con un bloque de madera e incluso recibió un golpe de machete en su lomo, el que le dejó un importante corte. Por fortuna, la mencionada familia se hizo cargo de los gastos médicos y veterinarios en ambas ocasiones.

World of Buzz

Y justo cuando las cosas comenzaban a verse mejor para Buyung, él y sus amigos fueron capturados por miembros del Ayuntamiento de Kuala Lumpur, donde probablemente terminarían con su vida. Pero la familia nuevamente salió al paso, logró rescatarlo del purgatorio y, para que no corriera el mismo riesgo otra vez, el perro fue enviado a la casa de un amigo de la familia en Kota Damansara.

El tema es que este amigo tenía a su vez tres perros enormes y agresivos, que no parecían aceptar la presencia de Buyung, quien a su vez no soportaba estar encadenado con estos tres perros amenazándolo todo el día. Luego de quince días, Buyung logró escaparse y se planteó una misión: volver al hogar de la familia cariñosa.

World of Buzz

Después de una semana de moverse sin rumbo fijo y usando sólo su sexto sentido perruno, Buyung logró llegar a la casa de su querida familia y se paró frente a la puerta decidido a entrar: luego de 25 kilómetros de caminata, era lo mínimo que merecía.

Cuando la hija de la familia lo vio, apenas pudo reconocerlo: estaba escuálido, hambriento y sediento, sin poder siquiera ladrar. La chica lo entró a casa y de inmediato le dio comida y cariño.

World of Buzz

Hoy, Buyung está en casa de la familia que tanto lo cuidó, y es un perro fuerte, sano y feliz por sobre todo.

Esperamos que este caso sea un ejemplo para que más personas tiendan una mano a estos animales indefensos: su satisfacción vale todo el esfuerzo.

Puede interesarte