Por Lucas Rodríguez
15 abril, 2019

Su deformidad volvió impagable mantenerlo con vida. Pero una mujer dejó todo de lado para cuidar de él.

La capacidad que tenemos las personas para apiadarnos de los animales, es tanto una de nuestras mejores características, como una de las peores. Buena porque podemos esforzarnos por salvar a animales que no tendríamos por qué estar protegiendo. 

Pero también mala en el sentido que a veces nos puede hacer intervenir en la naturaleza. Sin embargo, a veces estás dos características se mezclan, como pasó con la historia de un perrito con la cara torcida. 

Youtube: STR Noticias

REscatado de las calles a los 4 meses, el pequeño perro mostraba este notorio problema. Los veterinarios creyeron en un principio que había sido producto de algún accidente, pero con el tiempo notaron que no tenía remedio. 

Las cuentas del tratamiento que requería eran tan altas, que la veterinaria no podía seguir cuidándolo. Esto también significaba que fuera muy poco probable que alguien quisiera adoptarlo. No quedaba otra alternativa: deberían sacrificarlo. 

Youtube: STR Noticias

A días de que el perrito de la cara chueca respirara su último aliento, una veterinaria se enteró de su caso. La historia la conmovió hasta los huesos. Sintiendo que no tenía otra opción, se acercó a donde alojaban al perro y se ofreció para adoptarlo. 

Ella lo sometió a las cirujias que necesitaba, pagando de su propio bolsillo. Estas fueron un éxito, en cuanto descubrieron que la causa de la deformidad no era de nacimiento: el perro había sido cruelmente maltratado cuando pequeño. 

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Luego de lo que todos creían iba a ser un caso perdido, se convirtió en la historia de cómo una mujer conoció a su nuevo mejor amigo.

 

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