Por Josefa Velasco
26 mayo, 2020

Caminatas diarias y búsqueda por aire fueron algunos de los métodos que utilizaron para intentar dar con el paradero de la pequeña Rosie.

Seguramente muchos entenderán lo doloroso y triste que puede ser perder a un ser querido, sobre todo si este camina en cuatro patas y no tiene un teléfono móvil donde contactarlo. Para muchos nuestros perros dejaron de ser solo una mascota para convertirse en uno más de la familia. Y como no amarlos de esta manera si no hay amor más puro que el que te puede entregar tu peludo amigo.

Es por eso que cuando se nos escapa o pierde, sufrimos de una manera muy terrible, pensando cada día ¿estará bien? ¿Le habrá pasado algo?, y fue lo que le pasó a Marlisa Brown en Nueva York, Estados Unidos, quien perdió a su perra de vista por 10 días.

Su dueña con algunos amigos fueron a realizar un picnic al parque, cuando iban por un sendero paralelo al sendero Ingraham, Rosie se adelantó a ellos por una cuadra, hasta que luego no la vieron más y comenzaron los peores días para Brown.

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Ella con amigos y familiares comenzaron una intensa búsqueda, recorriendo todo el área norte de Yellowknife en busca de alguna señal de Rosie. Inclusive algunos de sus amigos utilizaron un avión no tripulado para poder buscar al perro de color blanco y negro, mientras que Marlisa, utilizó una caja con cosas de Rosie para que ella utilizara su olfato y sintiera algo familiar. Pero ninguna de las dos alternativas funcionó.

«Después de que había pasado alrededor de una semana, me sentía bastante desanimada por todo», señaló Brown. Quien un par de días después recibió una llamada de un desconocido, el que decía haber visto un perro como Rosie en el sendero de Ingraham. El hombre comenzó a describir al perro que vio y era efectivamente Rosie. «Terminó confirmado que era mi perro e inmediatamente le dije que lo retuviera, luego partí rumbo por la carretera para ir por ella», dijo Brown a Cabin Radio.

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Tantos días solas por las calles, Rosie se había vuelto un poco desconfiada en todo. Tal como mencionó Marlisa, «ella estaba muy asustada, al punto que no confiaba en nadie ni en nada, no quería ni recibir comida de mi parte». No era el reencuentro que ella tenía en mente, Rosie no quería ni subirse al auto, por lo que tuvo que pedir ayuda a su madre adoptiva, la que fue inmediatamente con su perro, para ver si así Rosie recuperaba algo la confianza.

En definitiva, funcionó. «Rosie corrió hacia el perro, Odo, y estaba super feliz y emocionada y tirada de espaldas. Ella ahora sabía que estaba segura» dijo Brown. «Fue una experiencia abrumadora. No podía digerir el momento que estaba presenciando. Se veía muy irreal. Boté un par de lágrimas de felicidad. Todos estábamos muy aliviados» agregó la dueña de Rosie.

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Marlisa señaló que estaba muy feliz por el apoyo que tuvo de parte de su comunidad, de parte de mucha gente que se preocupó mientras su perro estaba desaparecido. Muchos usuarios de redes sociales, que eran totalmente extraños para ellos, compartían imágenes de sus propias historias cuando perdieron a su perro y luego lo encontraron, eso ayudó que Brown nunca perdiera la fe.

Y ahora Marlisa se encuentra con Rosie «feliz, relajada en casa», luego de los peores 10 días de su vida, y que nunca perdió, lo que la ayudó a luchar cada día con más ganas para encontrar a su perro. Este es un claro ejemplo del amor que podemos llegar a tener los seres humanos por los peludos de cuatro patas, que para muchos pueden llegar a ser como hijos.

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