Por Daniela Morano
5 noviembre, 2018

¡No puede contener tanta emoción!

La vida no es fácil, y no sólo los humanos deben enfrentarse a obstáculos duros y difíciles. La salud tanto física como mental no puede darse por asegurada sea una persona o un perro, ya que ciertas enfermedades no distinguen entre especies. Por ejemplo, el cáncer. O las lesiones físicas como quebrarse un hueso, le ocurren a cualquier ser vertebrado.

Menos mal algunos perritos tienen la suerte de tener dueños que los aman y que harían lo que fuera por protegerlos y verlos felices. Tal fue el caso de este perro parapléjico, quien debido a problemas en su columna, sus dos patas traseras dejaron de funcionar.

Lamentablemente, durante meses este perrito no pudo movilizarse por su cuenta, pero eso no quiso decir que su ama se fuese a dar por vencida. Lo llevó donde un veterinario, quien le sugirió una silla de ruedas para su mascota, la cual se acopla a la mitad trasera de su cuerpo para ayudarlo a moverse.

Y ella decidió probar su eficiencia en nada más y nada menos que el lugar quizás menos esperado para aquello: la playa. Claro que si acá no servía, quizás era mejor buscar otras alternativas.

Menos mal no fue ese el caso, y el perro no podría haber estado más contento cuando por primera vez pone sus patas sobre la arena y toca el frío mar que llega a la orilla.

Corrió y corrió detrás de su dueña, nunca antes tan feliz de poder moverse y sentir lo que el mundo le entregaba.

¡Incluso decidió meterse por completo al agua!

No todo es tan terrible después de todo, si se tiene alguien con quien compartir y dispuesto a cuidarlos en todo momento.

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