Por Macarena Faunes
4 octubre, 2019

Huey pesaba 14 gramos, tenía heridas en todo su cuerpo y presentaba una fractura en su mandíbula cuando fue rescatado de su antiguo dueño. Hoy es el perrito más feliz del mundo junto a sus nuevos amos. La vida le sonríe. 🐶🐕

La misión de las mascotas es hacer feliz a los humanos. Solo quieren darnos amor y comprensión en nuestros peores momentos. ¿Por qué aún existen personas que sólo buscan lucrar con ellos en dolorosas maneras?

Huey, un perro que fue utilizado durante años como cebo en peleas de perros, fue adoptado por una familia que de verdad lo ama y respeta tal como es. Un final feliz para esta historia, que comenzó como si fuera de terror.

Saving Huey Foundation
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El animal fue encontrado en una casa en Moreno Valley, en California, en pésimas condiciones. Pesaba tan solo 14 gramos, tenía infecciones en el oído, estaba lleno de parásitos, su hígado no funcionaba del todo bien, y presentaba heridas y costras recientes en su nariz. Lo más impactante es que su mandíbula inferior estaba destrozada, y tenía quemaduras en la espalda y patas. Se notaba que su precario estado era producto de la falta de cuidados de su dueño.

Saving Huey Foundation
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El sitio Schnauzi, informó que fue rescatado por la animalista Tracy Listra, quien lo llevó al veterinario. Recibió los primeros auxilios. Después, fue enviado a un albergue de la organización «2nd Chances Rescue», quienes le costearon su tratamiento de recuperación.

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Un mes después de su rescate, el perro parece ser otro. La mayoría de sus lesiones sanaron rápidamente, pero necesitará una intervención para recuperarse de la fractura en su rostro.

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Retomó la confianza en los seres humanos. Juega con sus cuidadores y los quiere como si fuera su propia familia. Ya no tiene pesadillas en la noche recordando su horrible pasado como cebo. No llora ni se queja mientras duerme. Su vida cambió completamente.

Saving Huey Foundation

Su recuperación fue registrada en su página de Facebook Saving Huey Fundation, donde mostró la impactante mejoría que tuvo en pocos meses. Gracias a internet, su historia de esfuerzo y superación llegó hasta una mujer que la adoptó como parte de su familia como si fuera un hijo más. Ahora Huey vive feliz y tranquilo en un hogar donde sí recibe amor.

Los animales merecen vivir en ambiente rodeado de amor y esperanza, no de masacre y dolor. Asegurarles una estadía segura y plena en la tierra es nuestro deber, por lo que repudio cualquier tipo de agresión contra ellos. La práctica de utilizarlos como cebo debe ser sancionada con duras penas. Ellos también necesitan justicia.

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