Por Lucas Rodríguez
20 marzo, 2020

Dicen que son los momentos de crisis donde las personas sacan lo mejor de sí mismas. Este cachorro ciertamente lo cree.

Como ya hemos dicho más de una vez antes, en estos días en que la mayoría de los gobiernos mundiales están recomendando que las personas guarden cuarentena, compartir tu vida con una mascota puede ser una de las mejores medidas para luchar contra el aburrimiento y la soledad.

Hasta el momento no se ha encontrado ninguna evidencia de que el COVID-19 pueda ser contagiado desde las personas a los perros o gatos; al mismo tiempo, la enfermedad no ha mostrado interés en lanzarse sobre nuestros compañeros peludos. Con las personas es mejor mantener cierta distancia, cosa de cortar la cadena de contagios del virus, pero las mascotas pueden ser el mejor reemplazo para ellos. 

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Los encargados de los refugios incluso están haciendo un llamado a que quienes estaban considerando acercarse a sus establecimientos para darle una oportunidad a un perrito rescatado, este es el momento adecuado. No solo los perros están fuera de riesgo, sino que también los empleados que cuidan estos lugares pueden descansar un poco: con el virus alterando casi todos los aspectos de la vida normal, las personas que dedican su tiempo a cuidar de los animales pueden tener un respiro, el que de seguro ocuparán para preocuparse de la salud e sus seres queridos. 

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Si nos guiamos por la historia de Bess, esto ha comenzado a surgir efecto.

El perro mezclado fue apodado por los encargados del refugio donde vivía como «el perrito más solitario del Reino Unido». Este triste sobrenombre se lo ganó debido a su larga permanencia en la casa de acogida canina Last Chance Animal Rescue, de Kent.

Bess acababa de cumplir 10 años al cuidado de estas personas tan generosas. Lo normal es que los perros pasen un tiempo antes de que alguien decida invitarlos a su hogar. Pero Bess tuvo que aguantar una larguísima espera.

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Como son las cosas, tuvo que desatarse la pandemia mundial de coronavirus para que el perrito diera con el dueño que estaba buscando. Buscando a un compañero canino para esta cuarentena, una familia del sur de Inglaterra envió su aplicación. Los encargados la revisaron y decidieron que eran los adecuados para cuidar de su querida Bess.

La perrita no mostró la más mínima queja: a pesar de tener que abandonar la vida a la que se había acostumbrado por tanto tiempo, se demoró poco en reconocer que su nueva casa era donde quería pasar sus años de adultez. 

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