Por Alejandro Basulto
15 marzo, 2021

La irlandesa Sharon Warnock, de 56 años, conoció su historia e inmediatamente quiso adoptarlo, para después regalarle una silla de ruedas hecha a su medida y convertirlo en el can favorito de los escolares.

La vida del pequeño perrito Henry cambió drásticamente hace dos años. Y afortunadamente, fue para mejor. Porque si todo hubiera seguido igual, muy probablemente este can no podría haber conocido a la familia que hoy lo cuida ni muchos tendría el trabajo que tanto ama. Ya que en ese tiempo, previo a que este caniche miniatura fuera rescatado, se encontraba viviendo en horribles condiciones en un matadero de canes en Shanghai, China. Fue tan dolorosa su vivencia en ese lugar, que como secuela terminó con sus extremidades inferiores paralizadas.

Sharon Warnock

Las condiciones en las que se encontraba en China era tan deplorables, que terminó rompiéndose la columna vertebral y se seccionó su médula espinal. Producto de aquello, Henry tuvo que empezar a usar pañales. Los que ni siquiera se los facilitaban en el matadero.

Pero su tortura tuvo su fin cuando el grupo de rescate de Irlanda del Norte Doggy 911, que trabaja con el centro de rescate Harbin SHS, en la búsqueda y persecución de mataderos en China, acudió al lugar donde se encontraba para salvarlo. Y no solo eso, ya que además su historia se hizo conocida y una bondadosa mujer quiso darle todo el cariño y los cuidados que siempre mereció.

Se trata de Sharon Warnock, de 56 años, una mujer amante de los animales que vive en Armagh, en Irlanda del Norte, y que tras conocerlo a través del sitio de los rescastitas, inmediatamente entendió que ese pequeño y maltratado perrito debía convertirse en su compañero canino. Rápidamente llamó a Doggy 991 y empezó a gestionar los trámites para tener en su hogar. Sin embargo, fueron meses de burocracia para que Henry recién realizara su largo viaje desde China hasta Irlanda del Norte. Pero apenas llegó este can, ella ya la tenía su primer regalo: una silla de ruedas hecha su medida, para que recuperara su movilidad perdida.

Aunque, un hogar ameno, una familia que lo ame y una manera para moverse libremente por la casa y el jardín, no era la única sorpresa que Sharon le tenía. Debido a que después de su recuperación y viendo lo bien que le iba con las demás personas y por sobre todo con los niños, ella se dio cuenta que Henry iba a ser muy feliz desempeñándose como animal de terapia en los colegios.

Así, de esta forma, este can no solo ha recibido constantemente cariño por parte de los escolares, sino que también le ha ayudado a ellos a superar sus conflictos y problemas.

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