Por Lucas Rodríguez
9 abril, 2019

La obsesión de Bentley comenzó con su manta. Pero luego de dos años, ya necesita todo un arsenal de juguetes y cosas para su ritual de sueño.

Bentley, un pequeño perrito mestizo, llegó a la casa de sus nuevos dueños con solo dos recuerdos de su infancia: una manta y un peluche de perro relleno. Ambos habían estado con él desde su nacimiento, por lo que estaban cargados de los recuerdos de su madre y hermanos.

Kelly Madsen

Es por esto que los dos primeros años de su vida, no había manera de que se fuera a la cama sin arrastrar con él la manta, el juguete, o incluso a veces, ambos.

Kelly Madsen

Pero luego de estos dos años, su dueña contó a The Dodo que Bentley ya está fuera de control. Su costumbre a la hora de irse a acostar ya se ha transformado en un ritual, que involucra un objeto nuevo cada noche. La manta y el juguete ya son parte de la escenografía. 

Èl llevará consigo su manta, una llama o un alce gigantesco de peluche. También pelotas de tenis, huesos, jarros de mantequilla de maní, una de las almohadas de nuestro sillón, sus propios pañuelos… la lista es interminable.

–Kelly Madsen, dueña de Bentley, para The Dodo

Kelly Madsen

Al menos Bentley es un chico ordenado: cuando se levanta en las mañanas, lo primero que hace es llevar sus juguetes de sueño de regreso a donde pertenecen.

 

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