Por Alejandro Basulto
10 febrero, 2021

“¡Simplemente decidió que era su nuevo hogar y se negó a salir!”, dijo al respecto su dueña, Jennifer Wang.

Echo es un cachorro muy especial. Y eso bien lo puede atestiguar su dueña, Jennifer Wang. Ya que este perrito de pelaje blanco, que puede ser fácilmente confundible con un lobo, no solo adora la nieve, sino que le llega a obsesionar tanto, que es capaz de volverse el can más terco del mundo al momento de tener que volver a casa. Lo que demostró cuando estaba realizando un paseo con su humana y su prima en un parque nevado, sin saber ninguno de ellos que darían con la nueva atracción favorita de este dulce perrito.

Jennifer Wang

Se trata de una cueva, la que por cierto, no atrajo en un principio de buena manera a Echo, aunque aún así después terminó convirtiéndose en un lugar del que nunca quiso irse. Ya que a pesar de que cuando Jennifer y su prima estaban interesadas en echarle un vistazo y este perrito desconfiaba de esta caverna, mostrándose preocupado e inquieto, a los pocos segundos después de ingresar en ella, esa inseguridad que tenía pasó a ser un amor intenso hacia la que sería su nuevo acogedor y pequeño hogar. O al menos eso él pensaba.

Jennifer Wang

“Siendo un samoyedo, a Echo le encanta la nieve desde el primer día que lo compré (…) ¡Le encanta hundir toda la cabeza en la nieve fresca en polvo y cavar agujeros lo suficientemente grandes para que quepa todo su cuerpo! (…) Cuando mi prima miró en la cueva, Echo todavía no estaba seguro de si era lo suficientemente seguro para que él entrara, pero después de que metí la cabeza, Echo decidió que era lo suficientemente seguro para que él entrara también (….) Casi a partir de ahí, decidió que era su nuevo hogar y se negó a salir. Él finalmente salió, solo para volver a entrar, como si dijera: ‘¡Oye, ven a ver mi nueva cuna!'”

– contó Jennifer Wang a The Dodo

Jennifer Wang

Tuvieron que realizar un gran esfuerzo para lograr sacar a Echo de la cueva, ya que para él definitivamente ese gélido y helado lugar era su nuevo hogar. Y de manera muy terca se negaba a salir. De hecho, días después volvieron a realizar un paseo en el mismo bosque, dando otra vez con la cueva favorita de este perrito, quien ahora sí que estaba totalmente decidido en no moverse de ahí.

Jennifer Wang

“La segunda vez que hicimos la misma caminata, la entrada a la cueva estaba casi completamente cubierta, pero él sabía exactamente dónde estaba la cueva (…) Él cavó a través del bloqueo y se deslizó de regreso a su cueva. Esta vez estuvo allí un buen rato, masticando nieve , y simplemente recostado y relajándose (…) Cuando decidimos que íbamos a irnos para continuar la caminata, Echo no estaba contento con eso (…) Lo llamamos para que saliera varias veces, pero solo cuando sacamos su bolsa de golosinas, finalmente se convenció de salir”

– dijo Jennifer Wang

Finalmente, luego de usar uno de los alimentos preferidos de Echo y chantajearlo a través de la gula, este perrito siguió su camino con su familia a regañadientes, debido a que realmente no quería dejar esa caverna, que para él era nada menos que el hogar que siempre había estado buscando. La vivienda perruna ideal para este can, el que aún sueña con que su dueña le lleve de regreso a ella.

Puede interesarte