Por Lucas Rodríguez
6 enero, 2021

El pequeño Dizzy, un cocker spaniel sordo, no podía notar que estaba recibiendo ayuda. Fue el amor de su dueño lo que llevó a que se hiciera todo lo posible por rescatarlo.

Cuando somos dueños de un perrito que sufre alguna clase de discapacidad o problema a la salud, debemos ser extra cuidadosos con lo que él hace. Debemos separar una cantidad especial de recursos para emergencias, debido a que es muy probable que se metan en problemas o se hagan daño de una u otra manera. El amor que sentimos por ellos, así como la historia que hemos pasado juntos, será nuestra paga por dedicarles esa cantidad de tiempo, atención y recursos extra. 

Dan Tonks

Eso fue lo que tenía muy claro Duncan Flowers, un hombre de 54 años de Burlish Top, Worcestershire, Reino Unido.

Dan Tonks

Duncan es dueño de un perrito cocker spaniel, que sufre de una de las discapacidades más peligrosas para un perro: su querido Dizzy es sordo. Teniendo en cuenta todo lo importante que es el oído para los perros (puede que la vista sea lo que les permite maniobrar en tiempo real, pero es su oído lo que les va dibujando un mapa de hacia dónde ir, dónde está la comida o dónde hay peligro que es mejor evitar), Dizzy vive una vida llena de peligro y muy delicada. 

Dan Tonks

Aun así, es un perro, por lo que era seguro que iba a meterse en problemas aquí y allá.

Dan Tonks

Dicho y hecho, Dizzy desapareció un día de la casa de su dueño. Duncan puso un anuncio en redes sociales buscándolo, aprendiendo por este medio que alguien había visto a su perro. El problema, era que lo habían visto persiguiendo a un conejo por un campo lleno de lodo. Por estas fechas, el Reino Unido se pone muy lluvioso, por lo que demasiada fuerza puede colapsar los túneles internos construidos por un conejo con mucha facilidad. 

Dan Tonks

Duncan recibió la asistencia de un amigo que trabaja en construcción para asistir a su querido Dizzy. Este no era cualquier amigo, debido a que opera una máquina excavadora.

Con la ayuda de esta tecnología, pudieron cavar con rapidez, dando con Dizzy mientras aun se mantenía con vida. En total fueron 30 horas de angustia, pero que resultaron en un final feliz. El perro regresó a los brazos de su dueño, quien juro nunca más dejarlo que se alejara tanto de su vista:

“Un amigo tenía una cámara de desagüe, así que la pusimos en el agujero y vimos una recámara. Luego vino otro amigo que tiene una excavadora. Después de unas tres horas encontramos a Dizzy a unos 20 pies del agujero y a unos 10 pies bajo tierra. No dejaba de pensar que no podía estar en ningún otro lugar. No sabíamos que estaba ahí: fue el último recurso”

–Duncan Flowers para Birmingham Mail

Dizzy tendrá que perseguir conejos con más cuidado de ahora en adelante. La salud del corazón de su preocupado dueño depende de ello. 

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