Por Lucas Rodríguez
17 enero, 2020

El pánico de los dueños también se esparció a las redes sociales: fueron 6 días de campañas que tenían a todos con el corazón en la mano.

Dejando de lado las catástrofes familiares, económicas o el colapso total de la sociedad, hay pocas tragedias “comunes” más terribles que se nos pierda una mascota. Nuestros perros o gatos tienen un lugar muy peculiar dentro de la distribución de nuestros hogares. No son directamente parte de nuestra familia, a pesar de que a veces los podemos llegar a querer tanto o incluso más que algunos de nuestros seres queridos (todo depende de qué tan querido sea ese ser querido). Al mismo tiempo, son otra especie; ni siquiera son personas y generalmente, somos “sus dueños”. Es una dicotomía difícil de emparejar, pero con la que la mayoría convivimos día a día. 

Eso es lo que hace tan difícil tener que lidiar con la pérdida de una mascota. Es algo que nos puede doler mucho, pero que dentro de todo es normal. El mundo espera que uno se recupere rápidamente de algo así: no hay tiempo para llorarlos, como si lo haríamos, y con toda razón, si ocurriera con un ser querido. No es que falten pruebas apara apoyar este concepto, pero aun así, la historia de una pareja de adultos mayores del Reino Unido, nos demostró que a veces, el perro puede ser tan importante como cualquier persona. 

Missing DOGS

Madeline Murphy y Paul Durkin son los dueños de Daisy, una perrita de ya ciertos años. Daisy suele ser muy responsable y agradecida con sus dueños, pero al igual que la mayoría de los perros, a veces se ve traicionada por su propia curiosidad. Sus dueños le permiten que salga a dar paseos con frecuencia, de los que Daisy siempre termina por volver al poco tiempo. Hasta que una tarde en que le dejaron la reja abierta y todas las posibilidades de regreso listas, Daisy no llegó a casa. 

Los días se tornaron grises y fatídicos. Madeline y Paul dedicaron todas las horas que tenían con luz (y muchas otras de noche en las que no pudieron conciliar el sueño) a registrar los alrededores en busca de su querida perrita. Los días pasaron. Y siguieron pasando, al punto de que ya se acercaron a cumplir una semana desde la desaparición de Daisy.

Missing DOGS

Pero al sexto día, y luego de haber reclutado la ayuda de todos sus conocidos, amigos e incluso gente que se enteró de su historia por las redes sociales, la pareja pudo dar con el paradero de su perrita. Se encontraba en una bosque cercano, donde caminaba sin rumbo.

Missing DOGS

Tenía una patita herida, pero aparte de eso estaba sana y salva.

Puede interesarte