Por Luis Aranguren
17 noviembre, 2020

Tal vez pensaba arreglar todo antes de que llegara, lo cierto fue que no le quedó tiempo.

Tener perros en casa es una aventura diaria, son como niños que de un momento a otro nos pueden sorprender con una rebeldía. Y es que no vale la pena molestarse, lo que sí podemos enseñarles es a no hacer lo mismo para una próxima ocasión.

Una muestra de esto fue Julia, una mujer que vive en la ciudad de Essex y que al llegar a casa se encontró con que todo estaba destruido.

Daily Mail

Vio que sus dos perritos, Ramona y Floe descansaban sobre un lecho de plumas del que casualmente estaban hechos sus cojines. Aunque al parecer la culpable fue Ramona al tener plumas en la boca, parecía que las dos habían sido partícipes de tal actos de rebeldía.

Según comentó Julia a Daily Mail, todo ocurrió mientras trabajaba turnos dobles y al estar solas durante tanto tiempo, pues aprovecharon para desordenar un poco.

Para Julia fue un completo shock ver que Ramona estaba encima de su mueble, pues a ella parecía no gustarle aún cuando estaba de buen humor. Sin duda habrá mucho por enseñarle para hacer más fácil la convivencia dentro del hogar.

Ambas perritas fueron adoptadas a través de un rescate hecho en España, por lo que tal vez tienen costumbres distintas. 

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Tener que viajar desde España hasta Inglaterra y estar en un nuevo hogar no debe ser fácil, eso aunado al no saber el sufrimiento que pudieron haber tenido en su anterior hogar. Es por eso que no se molesta, al contrario prefiere tomar su tiempo disponible para enseñarlos a no portarse mal y a que pueden ser felices.

Tal vez deba comprar nuevamente unos cojines nuevos, pero se nota que se sienten culpables por haber hecho eso.

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Solo con ver su rostro cuando fueron descubiertos se nota, tal vez pensaban que iban a ser rudos con ellos por eso. Pero todo lo contrario, en el corazón de Julia hay mucha comprensión y deseo de que se puedan sentir tan cómodos en su hogar que no quieran destruir nada.

Esperemos que Ramona y Floe hayan aprendido la lección, que destruir los cojines de plumas mientras su dueña trabaja no está bien. Quizás sean animales, pero seguro pueden comprender el esfuerzo que hace para tenerlos lo más cómodos posible.

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Seguro que después de ese incidente se comportan mucho mejor, ahora tienen en Essex el hogar que siempre imaginaron.

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