Por Leonardo Granadillo
18 marzo, 2020

«Los niños con autismo realmente no tienen amigos a menos que sean hermanos o familiares. Rader tiene sus ojos en Dylan en todo momento. Es un amigo de primera clase», señaló orgullosamente la madre a The Philadelphia Inquirer.

El perro no solamente tiene la capacidad de ser el mejor amigo del hombre, sino también del niño. Ejemplo de ello es Dylan Gordon, un joven de 10 años con autismo. En una entrevista de él y su familia con The Philadelphia Inquirer quedó algo bien claro: su perro Rader ha sido clave para su desarrollo.

Cuando se pone ansioso, Rader lo ayuda a calmarse. Cuando van a lugares públicos (como centros comerciales, parques, o simplemente salidas familiares) mantiene la calma si está a su lado. Una de las cosas que más le gusta hacer a Dylan es quitarse los zapatos y frotar los pies con su perro, se siente seguro.

The Philadelphia Inquirer

Algunos lo podrán ver como un simple perro de servicio, pero este can ha pasado a ser un importante amigo. El autismo de Dylan no es verbal, algo que dificultó su acercamiento con la familia.

«Lo mantuvieron un poco independiente de su familia. Pero Rader ha cambiado la forma en que interactúa con ellos. Rader los ha reunido», señaló Kristina Conrad, quien entrenó a Rader y trabaja para UDS Service Dogs.

The Philadelphia Inquirer

Dyland a pesar de no hablar en ocasiones hace ruidos fuertes y movimientos muy bruscos, su mascota lo ha ayudado a entenderse mejor con su madre Jamie Gordon, y sus hermanos Nico de 12 años y Jema de 6. El progreso con el can ha sido notorio: Dylan ha adquirido responsabilidades como alimentar y cepillar a su perro, y hasta está comenzando a utilizar un dispositivo de habla adaptativo. 

A Dylan le detectaron autismo al año y medio de nacido, pero no fue hasta sus 6 años era elegible para tener un ayudante de 4 patas. Generalmente, los perros lazarillos o de asistencia suelen tener un gran costo (ronda los $5000 dólares) por el trabajo que conlleva entrenarlos. No obstante después de unos años, gracias a unas asociaciones sin fines de lucro en Pennsylvania (Estados Unidos) Porsche Club of America y Eyal’s Flowers Rader y Dylan pudieron juntarse.

“Esto ciertamente no borra todos los desafíos [de Dylan]. Pero al hablar con Jaime, parece que ahora hay momentos en los que puede sentarse. Este perro ayuda a crear algo de normalidad. Toma lo extraordinario y lo hace más ordinario», dijo el padre de la parroquia Charles Sherman, quien ha seguido la situación muy de cerca a The Philadelphia Inquirer.

The Philadelphia Inquirer

El nombre de la mascota fue puesto en agradecimiento a Porsche Club of America, una de las fundaciones que ayudaron a esta unión. Rader, podría traducirse también como «ruedas», por su significado en alemán.

«Es muy apropiado porque pienso en Rader como las ruedas de Dylan. Él lo ayuda a ir», dijo su madre. Otra prueba de que estos ángeles de cuatro patas han llegado al mundo para alegrarnos la vida.

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