Por Lucas Rodríguez
12 noviembre, 2020

El tifón Ulysses está pasando por ciertas regiones de oriente, causando lluvias atroces en ciudades como Marikina City, Filipinas. En sus intentos por salvarse, las personas a veces se olvidan de que sus mascotas los necesitan.

Nuestras invenciones tecnológicas, así como los muchos adelantos que hemos llevado a cabo en planos tan difíciles como la matemática, física o demás ciencias, nos hacen pensar a ratos que las personas estamos en un plano superior de existencia. Que nuestra vida ya no tiene demasiado que ver con las cosas tangibles y brutas que nos rodean: ¿qué tiene que ver nuestra capacidad para sintetizar lasers con un tronco de madera?

Facebook: Larry Monserate Piojo

Pero luego ocurre un cambio en el clima y nos damos cuenta que frente a la naturaleza, seguimos siendo los simios torpes que hemos sido desde el primer día. Los cambios son más aparentes que reales, cuando un fenómeno climático es capaz de sumergir una ciudad completa bajo las aguas. 

Facebook: Larry Monserate Piojo

Eso fue lo que ocurrió en Marikina City, el segundo centro urbano más poblado de Filipinas. El paso del tifón (así se la llama a una clase de huracanes particulares a ciertos sectores de Asia) Ulysses está causando que el normalmente apacible clima de esas regiones se vuelva bastante agresivo. Las lluvias han aumentado muchísimo, al punto de que algunas casas han quedado completamente sumergidas. 

Facebook: Larry Monserate Piojo

De esta realidad emergió una foto que está causando infartos por las redes. Se trata de un pequeño perrito atrapado en el tejado de una casa.

Facebook: Larry Monserate Piojo

La historia que cuentan quienes la siguieron un poco como Inquirer, se trata de un can cuya familia tuvo que huir muy apurada, por lo que no pudieron hacerse cargo de llevárselo con ellos. El pobre perrito fue escalando a medida que subían las aguas, consiguiendo el mísero resguardo de sentarse a esperar su destino sentado sobre el tejado de la que hace solo un par de días, era su hogar:

“El equipo de rescate nos hirió mucho cuando nos dijo que no podríamos llevar al perro con nosotros. Me dijeron que volverían por él, pero luego de siete horas, nunca lo hicieron.”

–Winona Sta. Maria, dueña del perrito, para Inquirer

Facebook: Larry Monserate Piojo

Lo último: un par de días después, el mismo fotógrafo que retrató al pobre perrito sobre un tejado (Larry Monserate Piojo, síguelo en Facebook), subió una nueva foto. En ella vemos no solo al perrito en tierra firme, sino que también reunido junto a su dueño.

Facebook: Larry Monserate Piojo

Es un alivio saber que esa historia tuvo un final feliz. La verdad es que la foto se ve tan desesperada, que daría para creer que no iba a terminar bien. Es una prueba de que el avance de las personas no tiene que ver con nuestra tecnología y aparatos, sino que con nuestra capacidad para la bondad hacia quienes nos importan. 

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