Por Daniela Morano
7 noviembre, 2018

Estaban simplemente cortándole sus garras, pero ya saben, eso es grave en el mundo canino.

Si tienen o alguna vez han tenido a una mascota, sabrán que si hay algo a lo que le temen mucho es ir al veterinario. Son igual que los niños, se rehúsan a ser chequeados por manos desconocidas y posiblemente ser inyectados con dolorosas agujas. Además, de tener alguna enfermedad, deberán tomar medicamentos que no saben nada bien.

Por eso es que entre ellos se entienden cuando se encuentran en tan desesperada situación. Temerosos del viaje al veterinario, saben que otros compañeros de especie sufren tanto como ellos. Y en caso de que no, de todas maneras hay que asegurarse de acompañarlos, en caso de que los crueles humanos los hagan sufrir.

Así debe haber pensado este perrito que al ver a su amigo sobre la mesa del hospital, no pudo evitar alterarse.

Mientras el veterinario acomodaba al otro chihuahua para revisarlo, su amigo brincaba a un lado como si de aquello dependiera su vida. Resulta que a su amigo simplemente le estaban cortando sus garras (aunque algunos son bastante exagerados con el dolor en estos casos).

Al menos demostró ser un buen ejemplo de lealtad, pues no cualquiera haría tanto esfuerzo por un ser querido.

Muchos menos esa cantidad de esfuerzo físico.

Creemos que este buen chico merece un 10/10.

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