Por Alejandro Basulto
15 julio, 2020

Al hermoso can Jackie se le diagnosticó «cauda equina», por lo que se encuentra en recuperación, sin poder correr como tanto le gustaba. Entonces, una silla de ruedas apareció como su salvación.

El encuentro entre Juan Basualto y su querido perro pastor alemán, Jackie, ocurrió hace unos años, cuando él junto con su pareja, Pamela, buscaban una compañía canina que completara su familia en Puerto Varas, en el sur de Chile. Es ahí cuando apareció este pequeño can negro y de mirada melancólica en su vida. Perrito que tenía 23 días de nacido y que era uno de los pocos que quedaban de su camada, debido a que se estaban regalando los cachorros muy rápido. Este tierno peludo fue el único que se acercó a Juan y Pamela, lo que para ellos significó un amor a primera vista.

@Shi_Wu_Tou / Twitter

«En lo personal lo venia pasando muy mal y el cambio mi estado anímico, ya que venia arrastrando la muerte de mis padres y otros problemas (…) Su nombre Jackie lo puso mi pareja, yo quería ponerle Inti, en memoria un Pastor Alemán de pelo largo que tuve, que también fue mi vida (…) Yo estudié Artes Marciales y en la academia me decían ‘Perro Lee’. Entonces mi pareja quería ponerle como nombre Bruce, por Bruce Lee, y un día en la mañana despertó y me dijo ‘¡Jackie!’ Ese nombre, por Jackie Chan»

– contó Juan Basualto a Upsocl.

@Shi_Wu_Tou / Twitter

Ellos vivían en una parcela, pero la dueña del terreno siempre les hizo complicada su estancia, ya que a ella no le gustaban los perros. Muchas veces les pidió la casa, a no ser que Juan y Pamela se deshicieran de Jackie, a lo que esta pareja siempre se negó. La señora le tenía mucho odio a Jackie y siempre les dio problemas. Hasta que un día volvieron de un paseo y vieron a su querido compañero canino en mal estado.

«Un día fuimos a la playa [Lago] y cuando volvimos encontramos algo raro en su caminar, me llamó la atención, pero no comenté nada, y se comenzó a hacer más evidente (…) Una de mis hipótesis fue que le pegaron un palo en la columna o que lo hayan atropellado. Las personas que viven en la parcela se hicieron los locos. Su estado comenzó a empeorar y ya no controlaba el esfínter (…) Vino un veterinario a la casa y nos dio 2 opciones, operarlo o dormirlo, la verdad es que lo había llamado para dormirlo, porque no quería que sufriera, y ahí nos habló de la posibilidad de operación»

– relató Juan Basualto.

Al pastor alemán Jackie le habían diagnosticado de «cauda equina», lo que podía ser solucionado con una cirugía. Siendo la única opción que les apareció en ese momento, una clínica veterinaria en Santiago, en La Reina, pero por su situación económica se les hacía imposible. Fue entonces cuando surgió una oportunidad de hacerlo en Puerto Montt, de tal manera que el sueño de Juan, de vivir muchos años junto a un hermoso pastor alemán como Jackie, no se desvaneciera. Ambos querían mucho a su perro y era el que siempre habían anhelado.

«Tener a Jackie a sido un trabajo exhaustivo, y le debo mucho a mi pareja Pamela, que ella esté aquí presente, ha sido un pilar fundamental en su recuperación y en su día a día (…) Yo siempre quedé con la duda de que cómo Jackie podía haberse agravado tanto. Siempre tuve dudas de lo que realmente pasó y nadie hasta hoy me saca de mi cabeza que a él lo atropellaron, porque no fue paulatinamente su enfermedad, fue de un momento a otro (…) La dueña de la parcela adonde vivíamos dijo que sabía que yo lo había atropellado, y ese comentario aún me hace ruido. Y me indica que sí lo atropellaron adentro de la parcela, porque él no salía de ahí, es más, él pasaba adentro de la casa y lo dejábamos correr un rato, para evitar problemas con esta mujer sin corazón»

– declaró el humano de Jackie.

Después de tantos malos ratos pasados, una amiga colombiana, llamada Jennyfer, empezó a hacer una campaña sin avisarles a ellos, para conseguirle a Jackie una silla de ruedas profesional. Antes Juan le había hecho tres por su cuenta, pero ninguna había resultado. La solidez de la profesional, que se consiguieron gracias al apoyo de muchas personas, resultó siendo perfecta para este simpático perrito.

Hoy, después de mucho tiempo, por fin Jackie puede volver a realizar sus aseos sin tener mayores problemas con su cadera y sus piernas traseras. La silla de ruedas le ha sido de mucha ayuda, transformándose en una herramienta tan fundamental para su desarrollo y bienestar como lo han sido Juan, Pamela y toda la gente que lo rodea y lo quiere.

Puede interesarte