Por Luis Aranguren
22 julio, 2019

Abandonada y envuelta en vendas, esta recién nacida no tenía muchas oportunidades de vivir. Unos ladridos hicieron la diferencia.

Al nacer un bebé necesita solo dos cosas: alimentos y amor. Pero esta pobre criatura no tuvo buena suerte para conseguir alguna. Durante la madrugada fue arrojada por su madre a un drenaje, envuelta en plásticos y vendas donde le esperaba un cruel destino del que por sí misma no podía escapar.

Pero quería vivir, realmente lo deseaba, por tal motivo lloraba fuerte y sin parar, pues quería ser encontrada. A esas horas de la madrugada nadie caminaba por esa zona. Por suerte se encontraban cerca unos perros callejeros quienes se dejaron llevar por el sonido del llanto y ladraron al encontrar a la pequeña.

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La mujer fue captada por una cámara de seguridad arrojando a la recién nacida a la cañería desde una distancia que claramente podía lastimarla. Hasta el momento no ha sido identificada, pero la policía se mantiene en su búsqueda.

Durante bastante tiempo se observó el arduo trabajo de los canes sacando al bebé y ladrando en busca de ayuda, hasta que al final alguien se percató de lo que ocurría. Por suerte el neonato se encuentra vigilado por un equipo médico y con mil 100 gramos lucha por vivir.

Es difícil reconocer que los perritos, quienes vivían en la calle demostraron tener más sentimientos y amor por la vida de los que llegó a sentir esta madre. Aunque se desconocen los motivos por el cual realizó este deplorable acto, no hay nada que justifique el rechazo a la vida.

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El amor no debería negarse en ninguna situación y por más difícil que parezca todo siempre existirá la posibilidad de salir adelante. Pedir ayuda a las personas a tu alrededor nunca está de más cuando la carga parece muy pesada.

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