Por Felipe Costa
12 marzo, 2021

El trabajador de la limpieza ha sido blanco de robos en más de una ocasión, donde ha perdido incluso su silla de ruedas. Los callejeros llegaron un día a acompañarlo y son los únicos que le hacen real compañía cuando se apagan las luces y debe seguir barriendo.

Quizás en el lado occidental del mundo, tenemos una perspectiva hacia los perros en que los consideramos animales protegidos, de hecho, en muchos países causarles daño está penado contra la ley. Aún así, el mundo es muy diverso y hay lugares, donde por asuntos culturales, no son bien vistos e incluso son exterminados. Malasia es uno de esos sitios, pero afortunadamente siempre hay gente de buen corazón que logra ver en los animales el verdadero cariño que pueden ofrecer si son aceptados.

Jagdeep Dhillon

Jagdeep Dhillon
, se encontraba trotando por su vecindario, cuando llegando a casa se encontró con una escena que en su país es algo extraño de ver. Un hombre, trabajador de la limpieza, barría la calle y a su lado habían dos perros callejeros. Con cuidado, el corredor se acercó al sujeto que seguía barriendo y le preguntó si no le daba miedo que esos canes lo atacaran. La respuesta lo dejó sorprendido.

“Nunca muerden jefe, ellos también fueron dotados por Dios y me cuidan porque soy discapacitado” dijo el trabajador, asegurando que son sus mejores aliados ante los acosadores.

Jagdeep Dhillon

El barrendero le confesó a Dhillon que muchas veces ha sufrido robo de sus materiales personales, así como de su silla de ruedas, que la gente no suele tenerle respeto, pero desde que llegaron los peludos al barrio, se siente protegido, ya que no dudan en ladrarle a alguien si se le intentan acercar.

Dhillon le preguntó por qué cree que la gente los odia y los mata diciendo que son animales prohibidos por la religión, a lo que el trabajador le aseguró que esas no son personas que realmente sepan de amor, porque dicen actuar en nombre de Dios, peor al final del día no tienen respeto por los discapacitados.

“Cuando se apagan las luces de la calle por la noche, ellos son los únicos que se quedan a mi lado y no para robarme”, explicaba mientras dejaba las aceras despejadas, asegura que son verdaderos enviados de Dios.

Apoyo – Pixabay

Dhillon se despidió y llegó a su casa a contar la historia en sus redes, agregando una pequeña reflexión en la que dice que “matar animales, perros y gatos nunca te hará genial ni te dará una entrada inmediata al cielo. Aprende de este tipo”. Su publicación ha sido sumamente apreciada por los malayos, quienes comprenden que culturalmente deben hacer un cambio en cuanto a normas de respeto animal, porque a veces, son ellos quienes enseñan más humanidad que muchas personas.

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