Por Daniela Morano
29 octubre, 2018

El estudio consistió en grupos de perros y lobos, donde concluyeron que los segundos perdonaban con más facilidad, porque saben que para sobrevivir sólo se tienen a ellos.

A medida que uno crece se va aprendiendo que las personas no son perfectas, pero que hay que saber perdonar, no guardar rencores a menos que el daño que hayan causado sea imperdonable. Y, por si no lo sabían, los perros son perfectamente conscientes de ello también. Es más, reconocen estas conductas en otros de su misma especie.

Científicos del Instituto de Investigación Messerli de la Universidad de Viena, en Austria, realizaron un experimento con perros y lobos para estudiar su comportamiento, particularmente en momentos en que se generan conflictos dentro de las manadas.

Para esto reunieron 4 mandas de lobos y 4 de perros. Los lobos se encontraban en cautiverio y los perros en un refugio por un tiempo delimitado por los científicos para comprobar su hipótesis.

Los lobos, por un lado, mostraron que tienden a reconciliarse con mucha rapidez luego de una pelea, es decir, que vuelven a trabajar juntos. Esto porque para sobrevivir, instintivamente, saben que dependen del otro. No pueden mantenerse vivos si no se ayudan, entonces cualquier pleito que se desencadene dentro del grupo es menor al lado de la posible extinción.

El caso de los perros fue muy distinto. La veterinaria e investigadora a cargo del estudio, Simona Cafazzo, comentó que para los lobos era fácil “olvidar los malos entendidos”. Y agregó: “No conocerse entre ellos generó muchos conflictos, en promedio, una vez por hora. Pero los conflictos tendieron a ser efímeros y los combatiente tendieron a reconciliarse casi inmediatamente”.

Pero los perros, como indica Cafazzo, tienden a pelear de manera más agresiva y llegar a ignorarse durante horas con el otro.

“Ellos también eran nuevos entre sí, lo que ocasionó enfrentamientos ocasionales. Pero en agudo contraste con los lobos, los perros tendían a pelear entre ellos más cruelmente y se evitaban mutuamente después de combatir, en lugar de reconciliarse”.

Una de las hipótesis de los científicos que realizaron este estudio es que los perros han perdido gran parte de sus habilidades e instinto de supervivencia debido a su domesticación por parte del ser humano. Es decir que saben que, hasta cierto punto, no importa si se pelean con un miembro de la manada pues tendrán humanos que los rescaten, den de comer, y un techo bajo el cual vivir.

Al menos en el caso de perros con familias.

De todas maneras, aclararon que para saber con certeza los motivos se necesitaría de más estudios que analicen en profundidad su comportamiento.

Aunque recuerden esto la próxima vez que se les ocurra castigar a su perro, podrían pasar horas antes de que les vuelvan a hablar.

Puede interesarte