Por Daniela Morano
19 marzo, 2019

De alguna manera, las mascotas de su vecino escaparon del departamento de arriba y llegaron al suyo a jugar. Pero la saga no termina ahí.

Era una mañana de sábado cualquiera en la ciudad de Nueva York cuando JP Brammer escuchó ruidos afuera de la puerta de su departamento. Como buen periodista que es, se acercó a mirar si acaso alguien andaba paseándose por los pasillos. «Miré por el agujero de la puerta, y habían dos perros y un gato. El gato es lo que me hizo sospechar, fue como ‘oh dios mío, toda la pandilla está acá'», le comentó a The Dodo.

«He escuchado a estos perros antes porque viven arriba, pero principalmente en las noches. Creo que una parte de mí sabía que algo raro pasaría, fue uno de esos momentos». En medio de su confusión, comenzó a relatar en Twitter lo que iba pasando.

«Hay un… ¿gato y dos perros golpeando mi puerta? Como, dentro del edificio que hago oh dios mío».

Al abrir la puerta los perros movían sus colas de lado a lado, respetuosos. Pero el gato tenía otros planes, como todo gato.

Se cruzó entre medio de las piernas de Brammer y entró a su casa, olfateando todos sus muebles.

«Siempre pido permiso antes de acariciar la mascota de alguien más, pero estaban siendo tan amables y cariñosos que no pude evitarlo. Estaba emocionado por compartir con ellos y al mismo tiempo me sentía preocupado porque sus dueños vendrían pronto», dijo.

Para suerte de él, el departamento de arriba tenía la puerta abierta y eso explicaba todo. Llevó a los dos perros de regreso pero no fue tan fácil con el felino. Mientras intentaba sacarlo de su casa, los perros regresaron a saludar.

Al parecer, sabían abrir la puerta de su departamento sin ningún problema.

«Estos son los genios contra los que estoy a todo esto, mírenlos».

Brammer aceptó que por ese día debía ser el niñero de estos animales. Pero no por eso fue fácil.

«Uno de los perros volvió a entrar a su departamento y logró cerrar la puerta desde adentro, así que ahora hay uno allí, otro en el pasillo, y el gato en mi departamento. ¿Supongo que el pastor alemán es mío?».

Para su suerte, sus dueños llegaron alrededor de la 1pm. «OH MENOS MAL dueños reales llegaron con ayuda. Tienen juguetes y correas y comida estoy SALVADO», escribió cuando sus vecinos se acercaron.

Entre todos los regresaron a su departamento y con una cuerda cerraron la puerta.

«Lo dueños eran muy simpáticos, cuando llegaron estaba muy aliviado y feliz de que todo estuviese bien. Finalmente, una puerta mal hecha era la culpable de todo. Al menos fue una mañana emocionante».

 

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