Por Camilo Fernández
23 noviembre, 2018

Es totalmente libre, regresa al hogar cuando se le da la gana.

Tal como un perro como cuando rasguña la puerta para que lo dejan entrar o cuando el gato se sienta y maúlla, Pipi hace su propia gracia para avisar que quiere algo de su dueña. Solo que Pipi no hace una ni la otra, él canta y vuela.

Pipi es un pájaro que se convirtió en la mascota de @AgusFrailuna, y tal como ella describe, es un animal libre que para identificarlo tiene una cintita roja en una de sus patas.

Twitter @AgusFrailuna

«Pipi y su cintita roja para identificarlo. No puedo creer que me pasó lo que siempre quise; tener un pájaro de mascota y que sea libre y feliz!».

Su descripción no puede ser más real, ya que como muestra en un video grabado por ella, la relación que tiene con el pájaro es absolutamente libre. Nada de jaulas ni correas.

Twitter @AgusFrailuna

Pipi es bastante manso y con un comportamiento como cualquier otras mascota. Se deja acariciar, tomar y hasta pide que le den comida y agua directo a la boca.

Si hasta pareciera entender instrucciones. «¿Dónde estás? Hola Pipi, vamos», le dice Agus, y el ave, obediente, vuela hacia ella.

Twitter @AgusFrailuna

«¿Vamos a comer?». Y Pipi se deja tomar y entra a la casa ningún susto para que le sirvan su comida. Una vez que la visita de dos minutos concluye, la mascota sale volando libre para otro día volver.

Twitter @AgusFrailuna

La historia es más profunda que solo la anécdota, ya que la joven cuenta que la relación la desarrolló salvando al pájaro. «Hace justo 28 días, una nena corriendo por la calle tiró a este pajarito, yo lo vi y no dudé en ir a salvarlo. Era muy pichón, más o menos de 4 días. Llovía y hacía frio. Lo llevé a una veterinaria la cual me dijo que estaba en muy mal estado y se iba a morir«.

Twitter @AgusFrailuna

«Al otro día con mi mamá empezamos a informarnos sobre los pichones y descubrimos que era una calandria. No había forma de que Pipi quiera abrir la boca para alimentarse. Hasta que le pusimos el canto de la calandria en YouTube y ahí nos adoptó como mamá«, cuenta en su Twitter.

«El cuidado es intenso y constante, pero muy satisfactorio a la vez. Luego Pipi comenzó a crecer y todo lo que quería nos lo hacía entender».

«Cuando vimos que ya creció un poco, decidimos dejarlo en el quincho con todo abierto para que pueda ser libre y tener dimensión de las cosas, pero cada vez que lo iba a alimentar siempre me recibía así: me recibe como mi perro«.

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